Reconozcámoslo, cada vez que escuchamos el nombre Hachiko los ojos de ponen vidriosos y se viene a la mente la historia de aquel fiel perro japonés que a comienzos de siglo esperaba a su dueño frente a la estación de trenes de Shibuya. Cada tarde, incluso después de que el hombre muriera.

La historia es tan conocida que Hachiko, un akita, tiene un par de estatuas e incluso una película en su honor.

También hay fotos, como la que esta en este post, y que es una imagen que estuvo perdida por más de 80 años. En ella se ve a Hachiko en la estación de Shibuya, esperando por su amo, mientras la vida diaria se desarrolla a su espalda.

La fotografía fue sacada en 1934 por Isamu Yamamoto, un empleado bancario del distrito. Yamamoto murió en 1947 y después de una limpieza de su casa, la imagen cayó en manos de Takeshi Ando (hoy 92 años), un escultor cuyo padre fue la primera persona en erigir una estatua en honor a Hachiko, y quien acaba de darnos una nueva dimensión de uno de los perros más famosos de internet y de la historia.

Chuken Hachiko, un akita macho, nació en 1923. Fue criado por Hidesaburo Ueno, un profesor de agricultura de la Universidad de Tokio, a quien esperaba en el tren. Ueno falleció en 1925, mientras que Hachiko se fue al cielo -eso queremos creer- diez años después.