Hace un par de semanas me di una vuelta por Gloucester (Gloster), Massacusetts. Parte del viaje fue subirse a un barco, navegar mar adentro y ser testigo de una majestuosa ballena jorobada. Los guías le tenían nombre: Green Bean o Poroto Verde, un macho gigantesco que derrochaba ímpetu cada vez que salía a la superficie.

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Aprendí mucho. A ver cómo cambia de color el agua y se llena de burbujas anunciando su salida a flote, a seguir a las gaviotas para anticipar su aparición y bla-bla-blá. Al mismo tiempo veía otras embarcaciones, de todos los tamaños, siguiendo a este monstruoso mamífero marítimo, imaginando: ¿se estresarán ante tanta atención? ¿qué cresta pasaría si la ballena saltara y cayera sobre uno de los botes más pequeños?

Ese día no ocurrió nada que dejara el corazón en la boca. Pero hace un par de días la compañía Sanctuary Cruises de California liberó un video en Youtube, en el cual se ve a una de estas ballenas jorobadas dando sus tradicionales saltos en el mar. Uno de ellos, justo sobre un mínimo kayak con dos ocupantes. Sí, 36 mil kilos sobre dos pobres humanos con suerte.

¿Suerte? La ballena dio vuelta el kayak, pero no los aplastó por poquito. Y cuando decimos por poquito no es metafórico, es absolutamente literal. Basta ver el video para que el alma quede tiritando de suspenso.

El susto de la vida, cortesía de uno de los animales más fascinantes y maravillosos de la Tierra.