Si en algún momento de tu vida te embarcas en una aventura y quedas tirado en medio del Serengeti es necesario tener más de algún truco bajo la manga, además de ciertos conocimientos sobre la fauna que lo habita.

En el afán de que no te conviertas en el eslabón débil de la cadena alimenticia evita los cocodrilos, los leones, los chitas, hipopótamos y también las jirafas. Estas no te comerán, pero si no las tratas con el tino que merecen te pueden mandar de vuelta a casa en un cajón o dejarte como plato principal en un banquete de buitres.

¿El consejo concreto? Por muy macho y valiente que te creas, nunca, pero nunca molestes a una jirafa por la espalda. Tienen piernas largas y musculosas. Basta mirar esta secuencia en que una jirafa se aburrió de un rinoceronte odioso.

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