Son la novedad del año por estos lados. El regalo ideal para los niños y los que tienen alma de tales. Tienen tanta fama de divertidos como de peligrosos, pero su estampa se impone y el deseo de tenerlos a veces es más grande que cualquier consejo de amigo.

Son los hoverboards, esos pequeños vehículos eléctricos para goce del menor o del adulto con la inocencia interrumpida. Geniales hasta el hartazgo, peligrosos en la misma medida (o te caes de ellos o te quemas con ellos). Subirte arriba de uno puede llevarte a horas y horas probando geniales trucos para mostrarle a los amigos.

Pero hay un joven que quiso llevar estas habilidades adquiridas mucho más allá. Oleg Cricket quiso matarnos de un infarto impresionarnos jugando arriba de su hoverboard en uno de los tantos rascacielos de Dubai. Literalmente al borde del edificio (y de la locura), este siberiano amante de las alturas giró en su precario vehículo y hasta se dio el lujo de andar sobre él en la clásica “posición invertida”.

El resultado es para quedar helado: Oleg Cricket sobre un hoverboard, en un rascacielos de Dubai