Un hombre podría ducharse, fácilmente, en menos de cinco minutos. Quizás en tres. Sin embargo, cada vez que entra al baño se sumerge en una dimensión desconocida, en una espiral espacial donde las leyes del tiempo quedan completamente suspendidas.

¿Qué hacemos ahí? La productora Woki Toki se esmera en descifrar aquellos misterios en uno de sus ya clásicos videos de corte humorístico. El resultado es más o menos preciso: exploraciones sexuales, jueguitos frente al espejo y creer que uno es más lindo que el sol.

La verdad no dicha es que el baño es quizás el único lugar en el planeta donde el hombre puede ser en sí mismo. Su último bastión de libertad. He aquí, el video.