“Se ha vuelto más que evidente que mi tiempo como actriz de películas para adultos ha expirado. No se preocupen, no he encontrado a Jesús. Una de las cosas ciertas es que esto orgullosa de decir que no tengo arrepentimiento, siento que genuinamente cumplí todo lo que podía como artista. Fui capaz de trabajar con los actores y compañías más profesionales, y siempre celebraré los amigos y las relaciones que fui capaz de construir. Es simplemente el tiempo perfecto para salir… mientras estaba en la cima (chiste de palabras, por cierto). La vida a veces nos lleva a una dirección que nunca imaginamos”.

8 de abril de 2011, con apenas 23 años Sasha Grey, la princesa del porno colgó los profilácticos. Su mensaje en Facebook fue devastador.

Su carrera, hasta entonces, había sido fulminante. Debutó apenas cumplió los 18 y el mito dice que en su primera grabación le pidió al legendario Rocco Siffredi que golpeara su estómago en medio de la acción. A Sasha le gustaba participar de escenas hardcore, siempre que esto fuera consensuado. Cachetadas, bondage y varios elementos de aquel tipo. ¿Por qué? Grey creía que el porno tradicional era aburrido y ella buscaba alguna expresión más artística, más estética -suntuosa o sofisticada- que empujara las líneas de la industria.

Sasha quería darle una nueva dimensión al cine para adultos, sin necesidad de caer en los clichés. De hecho, optaba por looks más naturales, lo que básicamente significa no a la silicona y sí al vello púbico (aunque sin cargarse a una experiencia en la selva amazónica).

El impacto de Sasha Grey no era al azar y parecía completamente diseñado en su mente, más allá de los adjetivos y la idea de vincularla como la nueva Jenna Jameson. Sasha Grey es una mujer con altas capacidades intelectuales. Tan altas que quizás muchos no entiendan (entendamos) cuál fue su labor o el punto que quería demostrar haciendo porno.

Han pasado tres años desde su adiós al cine XXX, y de a poco no hemos dado cuenta que Sasha es una renacentista, una cabeza inquieta que deambula por las artes. Ha leído libros a niños -es hija de profesores-, apoyó el movimiento estudiantil chileno de 2011, estuvo en un grupo musical (aTelecine), escribió “The Juliette Society”un libro erótico mucho más recomendable que las “50 sombras de Grey” -que no tiene nada que ver con ella-, y sigue frente a las cámaras, pero como actriz con ropa. “The girlfriend experience” del afamado Steven Soderbergh, y la flamante “Open Windows”, donde trabaja con Elijah Wood (Frodo), son parte de un catálogo que pretende seguir ampliando.

En ninguna de las áreas -por ahora- ha logrado el mismo éxito que tuvo como princesa del porno. Ella no reniega el pasado –aunque algunas la llaman la Lord Voldemort– y sigue defendiendo a la industria de sus críticos, pero por mucho que recemos, no volverá.

Todos viudos de Sasha Grey.