Probablemente, mientras procastinabas en Facebook, viste el video ese que supuestamente tiene el poder de hacerte guardar “el teléfono por el resto del día”. Quizás también te diste cuenta de que esto de wassapearse y escribirse cosas en el muro con tus amigos es útil, pero de alguna manera está dinamitando el tradicional y necesario contacto cara a cara.

Para solucionarlo, una buena forma es organizar algún evento en tu casa para ejercer la amistad como en los viejos tiempos, pero es imposible que no tengas temor. La tentación de mirar la pantalla del smartphone es más fuerte y cabe la posibilidad de que tus invitados no dejen de mirar sus teléfonos.

¿Cómo enfrentar una situación en que los invitados están más preocupados de los “Me gusta” en  sus fotos o de si alguien retuiteó su genial comentario?

Establece un chequeo periódico de teléfonos

Quizás es la manera más organizada y más civilizada de todas.

Si por alguna razón los invitados a tu cena o reunión no pueden dejar de chequear periódicamente sus smartphones para saber cómo están sus hijos o están a la espera de un email muy importante, establezcan una regla común que les permita revisar el teléfono cada cierto rato.

Un buen lapso podría ser cada 30 minutos. Suponiendo una reunión que comience a las 21:00 y termine a las 00:00 horas, cada uno tendrá la posibilidad de chequear el smartphone 7 veces en toda la velada. Si por alguna razón alguien necesita revisarlo más veces, entonces quizás debió quedarse en la casa o en su trabajo.

Enfréntalo, pero con humor

Si la organización no es lo tuyo o lo que más acomoda a tus amigos, enfrenta al maleducado de turno con humor.

Mándale un mensaje de texto recordándole que está con sus amigos o diciéndole que su pareja te comentó que están teniendo problemas en la cama. Envíale una foto de él mirando su smartphone. Pónganse de acuerdo con los amigos y escóndanle el teléfono por un rato. 

La idea es que el desubicado se dé cuenta de que está siendo objeto de risa gracias a su incapacidad para mirar el Facebook en un momento más adecuado.

La caja de los smartphones

Algunas empresas están aplicándolo. Con el objetivo de lograr que las reuniones sean más eficientes y cortas, junto con un reloj de arena de 30 minutos están poniendo en la mesa de reuniones una caja. En ella se deben poner los teléfonos una vez que empieza la reunión, dispositivos que sólo pueden ser retirados una vez que la junta terminó. La idea es evitar la perdida de atención (y de tiempo).

Utiliza la misma técnica. Toma una caja cualquiera, pídeles a tus amigos que dejen sus teléfonos dentro y coméntales cuál es la idea: pasar un rato agradable sin que una pantalla interceda en su reunión social.

Pónganse de acuerdo: en el caso de que sea necesario atender una llamada, se atiende y se vuelve a dejar el aparato en la caja. Nadie pide que no atiendan un tema urgente o importante, pero si es algo que no se puede resolver con un par de conversaciones telefónicas quizás amerita más atención que la que el invitado puede prestarle en medio de una cena o fiesta.

No los invites más

El último recurso, el menos polite de todos, requiere que al menos una vez hayas organizado algo donde uno o varios de los asistentes no dejaron su teléfono en paz.

Acá la técnica es invitar a todos los demás amigos, hacer que el maleducado se entere y cuando pregunte el por qué no lo invitaste, la respuesta es una sola: “es que cuando te juntas con nosotros, lo único que haces es mirar tu teléfono”.

Si el hombre entiende que su actitud es molesta, buenísimo. Si no, bueno… Tendrán que dividir la cuota del asado entre menos personas de ahí en adelante.