Después de haber flechado un corazón y decidido que la mujer que está a tu lado es oficialmente tu novia, el próximo gran puente que todos debemos cruzar es conocer a  sus padres. Tus suegros.

No hay dudas, es un momento capital en tu relación y dejar una mala imagen puede ser sinónimo de un desastre geopolítico de proporciones gigantescas, a la altura de un apocalipsis zombie. Entonces, ¿cómo caerles en gracia y convertirlos en aliados estratégicos? Aquí unos consejos que pueden ayudarte a la hora de capturar el amor de… tus suegros:

I. LLEGA GOLPEANDO CON LOS CODOS. Es tu primer encuentro, probablemente estarás jugando de visita. Lo recomendable no es ir con las manos vacías, esperando ser alimentado gratuitamente. Compra un buen vino, el postre o algún pequeño presente que los agasaje. Si no sabes qué les gusta, para eso tienes a una novia, la cual (si haces bien los cálculos) es la hija de tus suegros.

II. OFRECE AYUDA. Si es una cena, una comida o una pequeña once, siempre debes estar presto a dar una mano: poner la mesa, servir el vino, levantar los platos. Probablemente no aceptarán tu oferta, pero ese ya no es tu problema. Si el suegro está preparando un asado, hazle compañía, pero no trates de imponer tus recetas. Recuerda, eres visitante.

III. DA CUMPLIDOS. Esto es un arte. Haz comentarios positivos de la casa en que te reciben, la buena mano en la comida o lo que se te ocurra. Pero, cuidado, el riesgo es ser demasiado zalamero. 

IV. LAS MANOS ARRIBA. Por mucha pasión que recorra tus venas, te recomendamos mantener las expresiones de amor hacia tu novia de manera discreta. Evita los besos con lengua o las manifestaciones de cariño touch. Mantén siempre las manos a la vista.

V. RECUERDA, NO ES TU CASA. Eres un invitado, un extraño y por mucho que hayas visitado la casa de tus suegros en varias ocasiones, no es para andar a torso descubierto, asaltando el refrigerador cuando se te da la gana o dar rienda suelta a tus sonidos corporales. Siempre es bueno, mantener la compostura.