La portada del conocido sitio de citas para infieles Ashley Madison luce un irónico “más de 38.920.000 miembros anónimos”.

Irónico porque, como te habrás enterado, un grupo de hackers autodenominado Impact Team burló la seguridad del sistema, capturó los datos de todos sus usuarios y publicó más de 10 GB de información con el nombre y apellido de hombres y mujeres que están engañando a sus parejas.

¿Shusto? Si eres uno de los expuestos deberías estar en alerta amarilla, porque los datos fueron compartidos en la Deep Web, el lado oscuro del internet y que no es de simple acceso. Sin embargo, tampoco es para andar distraído, porque conocido es el empeño de quienes mezclan celos y sospechas, porque seguramente aprenderán rapidito términos como Thor y Onion para conectarse a la web profunda.

¿Qué pasa si te pillan? Hay que estar preparado y tener un discurso bien aprendido, ensayar frente al espejo del baño por horas para que tus excusas y argumentos suenen convincentes. Si con los nervios no se te ocurre nada, acá va una ayudita:

1. NEGARLO TODO

Técnica milenaria. Quizás la estrategia más vieja del mundo.

¿Estabas registrado? ¿Por qué te metiste? ¿Qué andabas buscando? ¿Conociste a alguien? ¿Por qué lo hiciste? ¿Por qué me engañaste?

Todas esas preguntas deben recibir un decidido y categórico NO como respuesta. Tu cara debe ser la de un jugador de póker y negar tres veces trescientos miles de millones, aunque las pruebas estén a la vista, en frente de tu cara. Lo que se busca en este caso es ganar por cansancio. La duda siempre existirá, pero la apuesta acá es que te vean tan convencido de tu NO, que finalmente la sospecha se mantenga pero nunca se confirme.

2. HACERSE EL OFENDIDO

Otro de los clásicos. Si para negarlo todo hay que tener una cara de palo espectacular, digna de cualquier político que mande boletas truchas, para hacerse el ofendido hay que tener dotes de actuación.

Ante la primera insinuación de que tu email, tu tarjeta de crédito o tu nombre aparecían en el listado, debes ponerte en modo dramático, llevarte las manos a la cabeza, levantarte del lugar en que estás y decir cosas del tipo: “cómo se te ocurre”, “qué estás tratando de decir”… Luego añade frases recriminatorias en torno a la falta de confianza  e incluso puedes recurrir a la búsqueda del empate (aunque no exista ninguno).

Si nada resulta, abandona / huye del lugar de discusión. Siempre ofendido.

3. HACERSE EL SORPRENDIDO

¿En serio? ¡Imposible! ¡Si yo ni siquiera se usar el Facebook! ¡Debe ser un error!

De todas las reacciones y excusas esta es la más difícil, la más sutil. La batería de frases que deberás preparar es gigante, ya que esta es otra forma de tirar la pelota para afuera lo suficientemente lejos para que nadie la vuelva a recuperar. O a volver a hacer las incómodas preguntas.

Es importante que acá practiques una sonrisa nerviosa. Debe verse lo suficientemente nerviosa para que te crean sorprendido, pero no tanto como para que te crean pillado en falta. Debes mezclar algo de molestia, algo de sorpresa, algo de risa, algo de todo. El remolino de emociones encontradas debe ser lo suficientemente agitado para que la duda se vaya disipando.

Probablemente te van a mirar feo por varios días, pero tendrás que mantener la esperanza de que con el tiempo la duda se irá.

4. DECIR QUE FUE UNA BROMA DE TUS AMIGOS

Otra para tus dotes histriónicas y bastante difícil: Con las pruebas sobre la mesa, debes lanzar una carcajada inmediatamente. No debes dejar terminar a tu pareja y debes reírte hasta las lágrimas.

Luego, debes decir un par de malas palabras para referirte a tus compañeros de trabajo y seguir riendo. Cuenta que una vez dejaste tu tarjeta de crédito en el escritorio, aquella vez que le compraste el regalo del aniversario (golpe bajo), y que tus compañeros tomaron tu tarjeta, tu nombre, tu foto de Facebook y te crearon un perfil en Ashley Madison.

Debes agregar que fue motivo de risa durante muchos almuerzos, dada la gran cantidad de mensajes que te llegaron y luego buscar una broma igual de pesada que tú y tus compañeros le hicieron al guatón Jorge (persona a la cual ella debe conocer, desde luego, pero no tener su número para llamarlo).

Con mucha suerte, te creerán. Con muuuuuuucha suerte.

5. DECIR QUE ESTABAS REPORTEANDO

Esta es complicada y aplica solamente si eres periodista profesional o aficionado. Se escuchó al pasar en la sala redacción de XY.

Aquí la técnica es hablar seriamente de ese dato que te dieron algunas fuentes que no puedes identificar, amparado en el secreto profesional. Debes decir que estás liderando a un grupo de periodistas que están realizando una profunda investigación à la Ciper sobre las razones que impulsan a los hombres y mujeres a inscribirse en estos sitios.

Debes asegurarte de mencionar a todos los compañeros de trabajo que, como tú, están en esta asignación. Y debes hablar de que el periodismo merece este tipo de sacrificios en búsqueda de “La Verdad” (debes decirlo así de ceremonioso, que se sienta que la verdad es un ente corpóreo que se puede tocar y se debe proteger).

Luego, trata de cambiar el tema.