La nieve se hizo esperar, pero por fin cayó y la montaña se ve demasiado tentadora para los amantes de los deportes invernales. Si eres un novato que quiere comenzar a explorar el esquí y el snowboard como deportes, probablemente creas que basta con conseguir o arrendar los esquí o la tabla, las respectivas botas y ropa impermeable y abrigada.

Pero en realidad, para pasar una jornada memorable en la nieve requieres algo más: una mochila cargada con todo lo necesario. Algo que puedas llevar en tu espalda mientras te deslizas (o tratas, al menos) cuesta abajo por la montaña.

Nos vamos a saltar lo obvio, como una suma adecuada de dinero para pagar los medios de elevación o tu celular cargado con energía y créditos para avisar de cualquier emergencia. Vamos a apuntar a esas cosas que como el esquiador o snowboarder aficionado aprende a poco de iniciada la práctica de estos deportes.

1. BEBESTIBLES
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CC lilybartlett

Parece una obviedad, pero probablemente es una de esas clásicas cosas que olvidas echar en tu mochila de esquiador. Considera llevar bebidas frías y calientes.

  • Agua o bebidas frías: Te servirán para hidratarte mientras estés practicando el deporte. Por mucho frío que haya, vas a sudar y con ello eliminas agua que debes reponer. Puede ser una botella de agua mineral sin gas, agua de la llave o también bebidas isotónicas. Como vas a estar todo el día fuera, una buena alternativa es llevar agua desde tu casa y luego rellenar la botella en el baño.
  • Café o chocolate caliente: No hay nada más agradable que un buen café o un chocolate caliente al iniciar la jornada y al terminarla. Van a entregarte ese calorcito que necesitas. La sensación es totalmente gratificante, particularmente después de haber pasado el día tirado en la nieve montado sobre los esquí o el snowboard.
2. GAFAS DE SOL O ANTIPARRAS
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© Revista XY

Aunque esté nublado, las gafas de sol y antiparras son vitales para cualquiera que vaya a la montaña.

La altura, la limpieza del aire, hacen que estés en contacto directo con los rayos de sol incluso cuando estás cobijado bajo la sombra. La luz solar rebota en la blanca nieve con fuerza y puedes quedar con un desagradable recuerdo en tu retina por no usar la protección adecuada.

Busca un buen par de anteojos de sol, idealmente no esos que escogiste apuntando con el pie (si sabes a lo que me refiero). Esos con protección UV que usas en la playa te sirven. Lo mejor sería que compraras o arrendaras un par de buenas antiparras, ya que protegerán tus ojos por el frente y por el lado, además de que vienen con un elástico que permite mantenerlas sujetas en la cabeza.

3. PROTECTOR SOLAR
Young beautiful girl with blank visiting card. Winter.

Via urglamour.com

Si te proteges los ojos pero no te proteges la piel, estás haciendo la mitad del trabajo. Eso, además de que al día siguiente de tu subida a la montaña vas a hacer el soberano ridículo de llevar las antiparras marcadas con un vistoso color blanco mientras el resto de tu piel luce un poco saludable color rojo jaiba.

Por ende, usa protector solar. Privilegia factores altos, 40 o 50 idealmente, que sean a prueba de agua (el que llevas a la playa te sirve). Recuerda que el factor te ayudará a entender la cantidad de minutos que puedes estar expuesto al sol sin aplicarte nuevamente una capa de bloqueador.

Es importante que sea a prueba de agua, porque el sudor causaría estragos en el bloqueador que te pusiste.

4. BÁLSAMO LABIAL
Wikipedia

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El viento y el sol van a provocar que tus labios se sequen. Al sentirlo, inconscientemente vas a tratar de remediarlo pasando tu lengua para humedecerlos. La consecuencia necesaria de eso será que tus labios se van a partir.

El frío aportará una cuota importante para que eso pase. Por eso, debes llevar en tu mochila un bálsamo labial. Aplícalo inmediatamente antes de subirte a la tabla o a los esquís. Si comes o bebes, vuelve a aplicar el bálsamo en tus labios para reponer lo que se haya ido con los comestibles o bebestibles.

5. COMIDA

El dinero del transporte y de los medios de elevación es muy alto, normalmente. Lo que esto provoca es que la comida pase a segundo plano porque es cosa de preguntar en los restaurantes de tu resort favorito para saber que por algo son deportes caros. La comida en la cordillera cuesta un ojo de la cara.

Por eso, antes de salir a tu aventura invernal prepárate unos sandwiches para comer como almuerzo y envuélvelos en papel aluminio o en film transparente. Es increíble cómo te salvan la vida cuando el hambre arrecia.

Para la tarde, como una forma de recuperar las calorías que perdiste en el ejercicio, es una buena idea comer chocolate.

6. PAÑUELOS DESECHABLES
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Por último, los pañuelos.

No es para despedirse de la montaña, aunque los puedes usar al final de la jornada para eso.

El objetivo principal es poder limpiarte la nariz (qué obviedad). El frío y el viento helado provocarán que tu nariz empiece a soltar mucosidad y es bastante desagradable (y de mala educación) estar sonándose con las mangas de la parka.

BONUS TRACK: MUDA DE ROPA

Si eres novato, incluso si no lo eres, tenemos una noticia que esperamos no vaya a desanimarte. Las primeras veces, pasarás más tiempo tirado en la nieve que sobre la tabla o los esquís.

Por eso, porque te vas a dar nalgazos contra las nieve, es aconsejable que lleves una muda de ropa. Lo esencial es al menos que lleves ropa interior y calcetines de recambio. Los pies van a sudar dentro de las botas por la actividad física o porque tanto tiempo cayéndote va a lograr que la nieve se filtre.

Y ropa interior, bueno… por muy impermeables que sean los pantalones, la nieve siempre se las arregla para colarse en tu trasero. Palabra de honor.