Es común que los hombres tengan comportamientos cavernícolas cuando están entre amigos. Muchas veces la confianza que se genera con sus pares hace que afloren conductas que sólo debieran estar supeditadas al ámbito privado, obligándote a soportar breves, pero desagradables momentos. Si bien no es algo que se debiera aguantar, estos eventos quedan protegidos en el saco de la camaradería masculina. Entre amigos e incluso conocidos, este tipo de situaciones no saldrá de ahí, y tal vez ni siquiera sea tema.

Pero la cosa toma ribetes dramáticos cuando estas prácticas se realizan de manera abierta, pública y frente a una mujer.

¿Dónde esta la caballerosidad? ¿Dónde está el protocolo? ¿Dónde está el sentido común? Caer en estos comportamientos solo lleva a que nunca te consideren como un hombre serio. O sea, si las haces te hacen la cruz. Kaput.

A continuación, 8 actitudes que debes evitar frente a una mujer

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Autor: Cooper.b -Licencia: (CC BY-SA 2.0)-Sitio web: http://www.flickr.com/photos/cooper

1. Luchar cuerpo a cuerpo: Un comportamiento que a las mujeres les hace ver a los hombres como unos tarados es la lucha. Esa actitud infantil puede ser adorable hasta inicios de adolescencia, pero si persistes en esto, hazte ver por un profesional. No es grave, pero tampoco es una conducta deseable a cierta edad. Y las mujeres de verdad lo aborrecen. A menos, claro, que seas un luchador profesional, estilo UFC.

2. Beber como camello en el Sahara: Tomar un copa de buen vino e incluso una pilsen heladita es un placer irrenunciable. El asunto no es lo que se bebe sino cómo y cuánto. Si te pasas de copas, el camino de la borrachera está a un paso y con ello una larga lista de conductas reprochables. Te conviertes en el curado odioso, el curado pendenciero o el curado bulto que se pone a vomitar hasta el desayuno del día anterior. Lo peor es tomar y pensar que la mujer es tu chofer. Conserva la compostura y aprende a tomar. 

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Aprende a controlar la rabia.


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. Discutir con la pareja: Cuando tengas un problema con tu pareja trata de resolverlo en privado. Si te pones a discutir con ella en público ya causas una mala impresión. Si el descontrol te hace ver como una exaltado, perderás por todos lados. Las personas que te están viendo e incluso soportando tu alaridos, te considerarán un desubicado. Pero frente a las mujeres, incluida la tuya, te convertirás en un tarúpido, insensible, poco hombre y cuanto apelativo descalificador se les ocurra. Consejo muy práctico, sube a  un cerro y descarga ahí tu rubia, luego habla con tu mujer, así no quedarás mal ni siquiera frente a ella.

4. Hurgarse la nariz: Cuando, por diferentes razones, la nariz requiere un aseo urgente, eso no significa que todo método sea válido. Si vas en el auto, por ejemplo, no te conviertas en un animal al volante, es decir, no circules sin respetar a los demás y lo más importante, no lleves tu dedo a las fosas nasales en cada semáforo, como si fueras un chimpancé colgado de un árbol. Aunque el gesto técnico sea suave y sutil, siempre habrá alguien viéndote. Por si no lo has notado, cada vez hay más mujeres al mando de un auto, no les brindes un triste espectáculo. Lo mismo en la casa y sentado en un sofá. Lo mínimo que te dirán si te pillan con el dedo explorando sacando petróleo de las fosas nasales será “cochino, asqueroso”.

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Los arbolitos necesitan líquido, pero no de ese.

5. Orinar en la vía pública: Si bien el ser humano también es un animal, se diferencia del resto por ser social.  Lo de racional a veces queda en duda. Entonces, hay normas de urbanidad que hay que respetar y no andar por la vida como un perro marcando territorio. No son pocos los hombres que verdaderamente disfrutan al desaguar la vejiga donde se les venga en gana. No sería problema si al menos se tiene el decoro de hacerlo con algo de pudor y respeto por el resto los transeúntes, más si son féminas, porque estas envidian la capacidad de hacerlo de pie. Tal vez la única concesión posible sea cuando no tienes un baño cerca y la urgencia es crítica. 

6. Recordar relaciones pasadas: Otra malsana costumbre de muchos congéneres masculinos y que toda mujer detesta. Ponerte a hablar frente a ella de tus ex parejas, para dártelas de cachero de las pampas, o peor aún, para usarla como pañuelo de lágrimas, es un error capital. Vamos, reacciona, con dicha actitud lo único que conseguirás es que al momento de girarte para pedir la cuenta, la chica desaparecerá. Nunca olvides que un hombre que no tiene memoria y que asuma sus fracasos solo, a lo machito.

JugarTeléfono

Para con el Candy Crush. Nada es más importante que ella.


7. Jugar con el smartphone:
 Cuando estás con una mujer, lo primero y más recomendable es dejar tu teléfono en silencio y a buen resguardo de ti mismo. Si hay algo que a las chicas las enfurece es un hombre que está manipulando su teléfono como si estuviera más preocupado del Candy Crush, el Twitter, el Whatsapp o el correo electrónico de su trabajo. Si elegiste salir y disfrutar de una romántica velada, no cometas el error de distraer tus neuronas. Deberías estar enfocada en ella y nada más que ella.

8. Sabanear los olores: Si luego de una cita logras llevar a la chica, a tu casa o a la suya, recuerda ciertas normas esenciales para que la conquista sea todo un éxito. Y hablamos más allá del juego amatorio. Lo importante es que siempre tengas conciencia de la situación y de que estás acompañado. Si tienes algún problema estomacal derivado de la cena, disimula, aguanta o anda al baño. Los sonidos de tu válvula de escape no son agradables, menos cuando hay olor. En este punto, no pienses que es chistoso agitar las sábanas para que la cama se ventile. Eso es el comienzo del fin: puede ser tu última vez con ella. Estar en una relación larga o casado, tampoco te exime de protocolo. Si bien no será motivo de separación, al menos matará la pasión de una noche. Las sábanas son para taparse y no para usar de ventilador.