El arte de la conquista es como hacer malabarismo con cuchillos, sobre una cuerda floja, saltando en un pie y con los ojos vendados. Cualquier movimiento erróneo te puede dejar como cuadro de Picasso y adiós, adiós que te vaya bien, que te agarre un carro, que te parta un rayo que te mate un tren.

Formas de espantar a una mujer hay millones y es muy fácil pegarse el patinazo. Inspirados en un TT de Twitter y abriendo los ojos para ver qué decían ellas -más que ellos- aquí ponemos una lista de acciones/actitudes/comportamientos, cuya idea es evitar en la medida de lo posible. A menos que el plan sea espantarla.

1. Ser calzonudo

Vivir bajo la pollera de tu mamá tiene un límite. Los tres o cuatro años. De ahí en adelante debes demostrar independencia -a menos que estés enfermo y necesites cariño-. A medida que te acercas y superas los 18, con pelos en todas partes, la libertad de actuar requiere cortar el cordón lo antes posible, ojalá yéndote a vivir solo o con amigos. Sabemos que tu mamá es grosa/flor/cool/bacán/la cumbia, pero la idea es no espantar conquistas llevándolas a tu pieza en la casa de tu padres.

Otra cosa que nunca debes hacer es comparar lo que hace tu pareja de turno con tu santísima progenitora. Está prohibido, por ejemplo, decir cosas como: “a mi mamá le quedan más ricos los tallarines”

2. Ser campeón del yo-yo

Es buena tu historia cuando hiciste cinco goles en la final del baby fútbol y es mejor la del día en que le sacaste la mugre a Chuck Norris. Pero pequeño saltamontes, la idea es dejarla hablar a ella. El egocentrismo o practica abusiva del yo-yo solo mata el interés que tu encanto presencial pudo haber creado. Esto se extiende a muchas áreas. ¿Ejemplos? Al entrar a una sala, siempre hazlo en segundo lugar, “después de usted”. Si están comiendo papas fritas, déjale la última. Demostrarás que no eres el centro del Universo.

3. Lo que usted diga, mi amor

Aprendido el punto anterior, y aunque sea contradictorio, el siguiente paso es no convertirse en un yes man y andar el día entero como un perrito faldero. Un hombre sin iniciativa, sin ningún tipo de convicciones y que no es capaz de decidir un restorán donde comer termina por espantar a una mujer. Sé seguro, franco y directo. Puedes decir que no.

4. Hablar de tu(s) ex(s)

Puedes mencionar a tu ex solo en caso de que te hagan una pregunta directa y sin entusiasmarse demasiado en los detalles. La idea es demostrar que no la echas de menos, que no se te cruza por la mente establecer una comparación y evitar que te digan “y por qué no te quedaste con ella, tontorrón“. Vive el presente o te dirán chao.

5. Look espantapájaros

No es necesario convertirte en un metrosexual que se peina hasta las cejas, pero no es malo poner ciertos cuidados a tu apariencia externa para que nadie salga arrancando. Según tu estilo, mantén ropa impecable, pero por sobre todo preocúpate de los aspectos que tienen que ver con higiene personal. Dúchate, cepilla tus dientes y aleja el aliento de dragón, corta tus uñas y no dejes que se acumule suciedad en ellas, y verifica que tu nariz y tus orejas estén libres de elementos invasores.

6. No mirar a los ojos

La mirada es esencial para no espantar a una mujer y esta situación se da en dos dimensiones. No mirar a los ojos puede ser un símbolo de timidez y aquello termina transmitiendo desconfianza y generando problemas de comunicación. Sé seguro, exuda carácter. ¿La segunda dimensión? Esto no es un museo y enfocar tu mirada fuera de los ojos, como en sus pechos o en otro de sus atributos, la harán sentir como un objeto, como si estuvieran invadiendo su espacio personal, diciéndole “te voy a comer”. Crees que estás matando, pero no.

7. El piropo grosero

-Hola, sabes que eres como Google.

-¿Por qué?

-Porque en ti encuentro todo lo que busco

Los piropos están al límite. Hay algunos elegantes que pasan la barrera y dan una mano a la hora de la conquista, sin embargo la mayoría están destinados al fracaso, por malos, por clichés y porque muchos, igual que la mirada “te voy a comer”,  asustan y terminan espantando a una mujer. Creatividad no es sinónimo de ordinariez.

8. Ser poco detallista

Este problema deriva generalmente de la escasa capacidad de audición, del egocentrismo y de la flojera. Es bueno recordar cosas que te cuenta, la fecha de cumpleaños y la de un aniversario, así como cultivar la relación no solo los 14 de febrero. De vez en cuando haz algo que, aunque sea pequeño, sea un detalle que le regale una sonrisa. Ser despreocupado, mostrar desinterés solo merman las ganas de ella de estar contigo.

9. Abusar del schop con los amigos

Nadie pide que renuncies a tu espacio con los muchachos. A todos nos gusta compartir entre congéneres, en un partido de fútbol o en una salida al bar, para hablar cosas que no puedes o no sientes la confianza de hacerlo con tu pareja. Sin embargo, en vez de hacerlo todos los días de la semana, tendrás que reducir el monto. A veces incluso, y con el dolor de tu alma, deberás saltarte una reunión para acompañarla al cumpleaños de la señora Yola, que es como una abuela real para la familia. Si eliges a los amigos frente a estos eventos, la cosa puede ir volviéndose marrón.

10. Un te amo muy pronto

Sí, hay muchachos que se regalan pronto. La escasez de experiencia suele ser el culpable de estos escenarios, en los cuales luego de muchos fracasos, alguien repentinamente se fija en tu cara y acepta salir en un par de ocasiones contigo. Pensar que una forma de asegurar ese estado sobre las nubes es decir “te amo” es un error tan grande como instalar un puente con los brazos al revés y puede espantar a aquella mujer de tu lado. Como diría un futbolista, el título se gana paso a paso.

11. Ser malo en la cama

Aquí no apuntamos necesariamente a sufrir alguna enfermedad (que igual puede influir), si no que al pensamiento porno que inunda tu cabeza. Generalmente aquello no funciona en la realidad, porque está centrado en el goce masculino, más que el femenino. Ojo, nadie dice que renuncies a Pornhub, pero puedes integrarlo de una forma en que sea complementario y placentero para ella. Lo importante es que atiendas sus pedidos, te preocupes de sus orgasmos y no solo lo de los tuyos, que pueden producirse en menos tiempo del que necesitas para hacer un huevo frito. El individualismo-hedonista solo espanta a la chica que está a tu lado.