Nuestras vidas paulatinamente comienzan a ser invadidas por relojes y pulseras inteligentes que además de mantenerte conectado, miden los pasos que das a diario, las distancias recorridas, las calorías que quemas y hasta el ritmo de tu corazón cuando haces (o no haces ejercicios).

Koby Soto es un usuario de estas tecnologías. Específicamente de una pulsera FitBit.

Hasta hace unos días, Koby era un tipo feliz. Sin embargo, de un día para otro todo se fue a gris: su novio acabó decidió terminar la relación que tenían. Malas noticias que aceleraron su corazón. En ese momento Koby hizo el vínculo con la tecnología (tenía cosas importantes de las cuales ocuparse), pero días después, viendo la información de su FitBit pudo determinar con exactitud el momento del quiebre amoroso y cómo este había afectado su cuerpo:

Apenas escuchó a su novio rompiendo con él, el número de latidos de su corazón se incrementó de manera dramática. E imaginamos que lo mismo ocurre al escuchar una noticia que no deseamos. Su historia, por cierto, se volvió viral, agregando una capa extra de tecnología.

El gráfico es bonito y provoca un par de ¡wows!, pero al mismo tiempo es un poco inquietante saber cómo la tecnología puede recopilar los datos de nuestra intimidad. Da como para parafrasear a Los Auténticos Decadentes y el versito “yo no soy tu prisionero y no tengo alma de robot”. Pero al mismo tiempo parece que para allá vamos.

Sobre El Autor

Volante de contención retirado. De los siete pulmones que tenía, le quedan 1 3/4. No siempre está de acuerdo con lo que dice.