Dentro de los márgenes de la sabiduría popular es de conocimiento público que las mujeres lucen más atractivas cuando están en grupo. La magia, por cierto, se desvanece al momento de ser analizadas individualmente. ¿Sexista? No lo es, pues pasa exactamente lo mismo con los hombres: en manada pueden parecer un ramillete de Adonis, pero al poner la lupa, la realidad entrega una situación similar al horror diario de mirarte al espejo.

Los gringos, que son buenos para conceptualizar todo con frases o palabras pegajosas, bautizaron el fenómeno como el Efecto Cheerleader. El nombre hace referencia a los equipos de porristas de diversos equipos de fútbol americano o básquetbol, en donde la premisa parece materializarse con frecuencia estadística. Pero no solo ocurre ahí, otros lugares en que se puede observar el proceso son justamente donde se desarrollan los juegos de seducción: bares, pubs y discotecas. Ahora, ¿existe alguna explicación o evidencia científica que corrobore toda esta palabrería?

Cheerleader Washington

¿En grupo se vería mejor? (Keith Allison / CC BY SA 2.0 / http://www.flickr.com/photos/keithallison/)

Así como son buenos para los conceptos, en Estados Unidos también tiene una incomprensible habilidad para someter todo a estudio. Nada es lo suficientemente ridículo como para ser abandonado por la ciencia. Los investigadores Drew Walker y Edward Vul de la Universidad de California (era que no), San Diego, son ejemplo de aquella afirmación. Ambos se encargaron de descifrar las intrincadas redes del fenómeno, realizando cinco experimentos en los que se pedía calificar cuán atractivo era una persona, mostrando fotos grupales e individuales. ¿La conclusión? La gente en grupo siempre es considerada más sexy.

Un punto fundamental, eso sí, es que para tener la chance de ser calificado como alguien guapo/guapa se debe tener una cara al menos promedio. O sea, aquí no hay milagros.

Los científicos dicen que el efecto cheerleader confirma “el hecho que el sistema visual representa a los objetos como un conjunto, que los objetos individuales son sesgados hacia un conjunto promedio, y que los rostros promedios son percibidos como más atractivos que los rostros aislados. Juntos, estos fenómenos deberían causar que las caras en un grupo parezcan más como el promedio del grupo que presentadas solas, y que el promedio del grupo debería tender a ser más atractivo que los rostros individuales”, afirman Walker y Vul en su paper, titulado de manera poco sensual: “Codificación jerárquica hace a los individuos en grupo parece más atractivos” .

En resumen: para verte bonita/bonito, sal al carrete en grupo.