Si hubiese que reducir la experiencia humana a dos sensaciones, todo cabría en los sacos del placer y el dolor. Dos bestias que en apariencia juegan roles antagónicos, pero cuyos umbrales están más cerca de lo que se cree, al punto que en ocasiones se confunden.

¿Un ejemplo? El spanking.

En teoría, el spanking es una forma de imponer castigo, de infligir dolor, golpeando el trasero desnudo de otra persona con la mano abierta o con algún objeto. Sin embargo, la práctica también es asociada a juegos de pareja, como una forma de lograr excitación y placer sexual. Y ese es nuestro tema de hoy.

ORIGEN

¿Quién descubrió el spanking como un modo de conseguir placer? Ni idea. Tampoco tenemos el nombre de quién creó la rueda o descubrió el fuego. Esto quiere decir que andar palmoteando las nalgas en el acto sexual es tan viejo como el ser humano. Al ir a Wikipedia, de hecho, nos encontramos con un fresco pintado en una tumba etrusca que da cuenta de la práctica en el siglo V antes de la era moderna.

Tumba etrusca

Imaginamos que a medida que las civilizaciones se multiplicaban, el spanking siempre se fue transmitiendo de generación en generación hasta vivir una especie de florecimiento en la Inglaterra victoriana y los primeros esbozos de lo que hoy conocemos como pornografía.

CONCEPTOS BÁSICOS

Históricamente, aunque no necesariamente, el spanking ubica al hombre abofeteando las ancas de una mujer en la etapa previa o durante la performance sexual. Desde luego, la relación en cuanto a género se puede cambiar a través de juegos de rol (dominatrix) o porque hay parejas del mismo sexo. Dicho esto es ESENCIAL contemplar algunos elementos a la hora de practicar las nalgadas

  • Establecer confianza en la pareja y definir quién ejercerá el rol dominante y el de sumiso
  • Acordar la imposición del “castigo”. Ambos deben dar su consentimiento
  • Determinar el nivel de dolor. Qué tan fuerte serán las palmadas
  • Usar la imaginación: ¿chica mala? ¿profesor/profesora?, etc…

Una vez aclarado esto es necesario ir a la acción. Se recomienda comenzar suave, casi como cuando te ponen algodón antes de una inyección. Procura golpear la zona con mayor carne, y aumenta la intensidad sin sobrepasar los límites acordados o requeridos. ¿Más fuerte?

Hay diversas técnicas y estas deben utilizarse junto a otros estímulos: besos, caricias y otros trucos que conozcas para no volverlo un ejercicio monótono.

JUGUETES Y MATERIALES COMPLEMENTARIOS

Para lograr una mayor excitación o aprovechamiento a la hora de practicar el spanking se recomiendan objetos y suplementos que aumenten el placer sexual. Esto incluye desde el uso de lencería especial o disfraces hasta objetos con los cuales causar dolor. Algunos ejemplos:

  • Regla. Sí, la misma que usabas para subrayar textos importantes, dibujar líneas rectas, cuadrados cuadrados. Pequeños azotes y la fantasía de una sala de clases van perfecto juntos
  • Cinturón: Otro clásico. Asociado al castigo de alguna travesura es un fetiche para quienes buscan dar una lección ante un mal comportamiento
  • Cucharas y elementos caseros: Todo lo que tenga un mango y pueda golpear sin inconvenientes unas jugosas y carnosas nalgas
  • Paletas. Entramos al terreno de los juguetes. No son para jugar tenis, sino que para impactar el trasero con fruición. Son de madera
  • Látigos. Parte del podio a la hora de las nalgadas. Aspecto salvaje y un poco más sado. Manejar con cuidado porque puede lacerar la piel
  • Azotadores. Es un látigo con flecos
Latigo

scoobsmx6 / Foter / CC BY