En una semana en que todo parece dar cáncer, una excelentísima noticia: la cerveza, ese refrescante, fiel y espumoso brebaje que acompaña tus tardes de placer está libre de males. Es más, viene a tu rescate como antídoto y, de paso, se convierte en una aliada fundamental a la hora del sexo.

Como si faltarán razones para amarla.

Vamos por parte. ¿Cerveza contra el cáncer? Hace varios meses publicamos una nota con el milagro. Según estudios científicos, marinar la carne con las propiedades del lúpulo reduce el daño que puede causar la cocción vía carbón, al cortar el efecto de unos tales Hidrocarburos Aromáticos Policíclicos (PAHs), agentes malignos que son acusados de ser cancerígenos.

In-your-face, cáncer.

¿Lo del sexo? Es más nuevo y lo sugiere la terapista sexual Kat van Kirk. Según ella, la cerveza tiene fitoestrógenos, los cuales ayudan a retrasar la eyaculación. Pero no es todo, un par de datos extras: las cervezas oscuras (porters, stouts) aumentan tus glóbulos rojos y tu circulación, aumentando tus posibilidades de ponerte en modo 1313, mientras que un estudio de la Fondazione de Ricerca e Cura de Italia afirma que beber una cerveza al día cuida tu salud cardíaca y mejora tu resistencia en la actividad física.

Son tantos milagros que, aquí y ahora, acabamos de canonizar a la cerveza para llamarla una santa.