La ética, la moralidad y la conveniencia de tener sexo con un robot son discusiones que apenas están en pañales. Sin embargo, el paso de la industria tiene una velocidad distinta y acelera día a día.

A la creación de Harmony, un robot sexual hiperrealista, ahora se suma un nuevo hito: Lumidolls, el primer burdel europeo en ofrecer servicios sexuales a través de muñecas androides.

Plantado en Barcelona, el recinto abrió sus puertas en febrero y ahora busca expandir su franquicia alrededor del mundo. Su oferta contiene una serie de robots hechos con un polímero termoplástico que destaca por su suavidad. Son tan suaves que la agencia desafía a sus clientes a decir las diferencias con una mujer real.

Lumidolls también promete cumplir a cabalidad las fantasías de quienes contratan los servicios, con disfraces y otros accesorios. A cada cliente, por cierto, se le pide uso de lubricantes provistos por el mismo burdel y condones. Los últimos como medida de sanidad e higiene.

En ese campo, además, afirman que cada muñeca es desinfectada antes y después de cada sesión.

Su lista de precios de las acompañantes robóticas va desde los € 80 por servicios normales hasta los € 240 para la atención a domicilio.