Hoy enamorarse es tan fácil. Un swipe a la derecha, esperar una coincidencia y las puertas del cielo -o el infierno- se abren a tus pies. Tinder ha ahorrado miles de tristes escenas de maestros masticando miserablemente un “no” en la disco u otros lugares que se frecuentan en busca de la chispa adecuada.

Sus ventajas son incontables en comparación a lo que tenían todos los abuelitos que crecieron en el siglo pasado, cuando internet sonaba como teletransportación. Por ejemplo, ¿se imaginan Tinder en la década de los 80?

… OK, no se esfuercen tanto, que alguien ya lo hizo.

El canal de YouTube Squirrell Monkey puso su talento a trabajar para repensar en la app del amor en modo disquette. ¿El resultado? Este video: