El otoño de Nueva Inglaterra tiene tintes multicolores que lo hacen una experiencia única en el mundo. Y ahí estaba, caminando, en una apacible tarde por los patios de la Universidad de Harvard -Haavad Yaad para los locales- cuando entré a un evento público, una charla abierta a toda la comunidad de Cambridge, Massachusetts. La institución educativa líder en el planeta compartiendo conocimiento gratuito a las masas, como debe ser. Se respiraba saber y quise saber, unir mi mente a un círculo privilegiado. sentir una milésima parte de lo que sienten aquellos que reciben un diploma de esa casa de estudios.

Hoy todo ese gnosis es un souvenir para mi mente y me pregunto si algún día podré ponerlo en mi currículum vitae.

Educación complementaria: Seminario “What, What in the Butt: Anal Sex 101” en Harvard University

Sí. Porque Harvard no es solo MBAs y Business School. Hay mucho más que aprender.

What, What in the Butt: Anal Sex 101 era una charla de la Harvard Sex Week, un ciclo de conversaciones dirigido por el Sexual Health Education & Advocacy throghout Harvard College (SHEATH) que, por cierto, contó con el enojo de sectores conservadores, quienes veían la actividad como algo “no muy Harvard”.

Vergüenza debería darles a ellos por querer censurar las fronteras del conocimiento.

En fin. “What, what in the butt…” La charla estuvo a cargo de Megan, parte del team “Good Vibrations”. ¿Qué aprendí o qué enseñaron? Aquí 10 conclusiones que dejó este workshop sobre sexo anal:

1.

El porno suele ser la primera fuente de conocimiento sobre el sexo anal y su mensaje es: no tiene riesgos, es sin condón, no hay lubricación, es limpio y es todo sobre mujeres recibiéndolo. La realidad, obviamente es otra y mucho más amplia. El sexo anal es democrático. Todos tienen ano.

2.

Comunicación, consentimiento y ser gentil son tres conceptos clave. Si alguien dice “NO” al sexo anal es NO.

3.

¿Por qué a la gente le gusta el sexo anal? Porque es tabú, porque se siente bien, pero sobre todo por una cuestión biológica: es una terminal nerviosa. En el caso de los hombres, además, se puede acceder a la próstata, la fábrica de fluidos que explota en cada orgasmo.

4.

El sexo anal es más que la penetración: también está el uso de dedos, de lengua, de juguetes, masajes y, si eres aventurero, de la mano.

5.

¿Por qué es doloroso? Por una cuestión de tamaños que es obvia. El dolor, además, es signo de que algo no anda bien.

6.

Un gran error es llegar y poner el aparato reproductor o cualquier tipo de aparato. Lo recomendado es jugar de chico a grande: dedos (córtate las uñas), juguetes y luego ver qué depara el destino.

7.

En todo intento de sexo anal hay una palabra -o producto clave- LUBRICANTE. Hay en base a agua -que se evaporan- y hay otros que son sobre la base de silicona, los cuales no se llevan bien con el látex de los condones.

8.

La limpieza es un elemento fundamental. Es una zona de bacterias, por lo que es bueno darse una ducha antes de practicarlo.

9.

Hay comidas que no son recomendables con la práctica del sexo anal. Evita lo picante, puede irritar. Se sugiere consumo de fibras.

10.

Si vas a usar juguetes, trata de que tengan una base ancha, los cuales están diseñados para batallar contra las contracciones de un orgasmo e incómodas visitas a la sala de urgencias por invasión de objetos extraños.

La clase, por cierto, fue teórica. No hubo tiempo para ejercicios prácticos. Sí, para repasar el trío angular: comunicación, consentimiento y ser muy, pero muy gentil.