Ramón Barros Luco fue presidente de Chile entre 1910 y 1915. Era un hombre que se casó tarde, que tenía un curioso sentido del humor, que fue importante en la construcción del tren Arica – La Paz y que decidió la neutralidad de Chile en la Primera Guerra Mundial (como si eso a alguien le importara).

Al googlear su nombre, sin embargo, nada de eso aparece en pantalla.

Barros Luco Google

Barros Luco es un hospital y el teléfono de ese hospital. Barros Luco es un sándwich y los ingredientes de ese sándwich. Y es aquí donde nos detenemos: el Barros Luco no es cualquier sándwich, es uno de los sándwiches esenciales de la cocina chilena.

Cada 9 de junio se le rinde reverencia. Cada 9 de junio -que es la fecha de nacimiento de Ramón Barros Luco- es el Día Nacional del Barros Luco.

¿En qué consiste está delicia? En tres ingredientes simples:

  • Pan
  • Queso
  • Carne

El pan puede ser frica, marraqueta, amasado e incluso molde (en este caso, evitar que la carne esté muy jugosa). El queso, en tanto, puede ser chanco, mantecoso o gouda, mientras que filete, lomo, asiento o posta son excelentes opciones para la carne.

La preparación también es simple, casi tan fácil como trollear a político con boletas falsas: Se pone la carne en una plancha, se derrite el queso sobre ella, casi al final de su cocción, y se sirve sobre el pan, que debe estar calentito y crujiente. Listo para matar el hambre.

Ahora, ¿por qué se llama Barros Luco? La anécdota es ultra repetida y hace parecer a cualquier chileno un doctorado en Historia: cada vez que a Ramón le daba hambre en sus funciones políticas, acudía a la Confitería Torres, donde pedía carne con queso a la plancha. Como era el único en pedirlo, en el restaurante rápidamente lo bautizaron en su honor.