Puede que los vegetarianos y veganos sean más delgados, vivan más y tengan mayor conciencia con el medio ambiente en relación a quienes prefieren los placeres de la carne.

Sin embargo, hay algo que se les escapa: la felicidad.

Eso es lo que se desprende de un estudio realizado en la Universidad de Bristol y que fue publicado en el Journal of Affective Disorders. La investigación siguió la dieta y el comportamiento de 10 mil hombres británicos para llegar a una reveladora conclusión: vegetarianos y veganos tienen el doble de posibilidades de sufrir depresión que quienes disfrutan de un jugoso par de entrañas.

La ciencia detrás de la afirmación es que las personas que no consumen carne suelen tener un déficit en vitamina B12, la cual ha sido vinculada varias veces con la salud mental. El estudio halló que más de la mitad de los veganos y un 7% de los vegetarianos tiene índices bajísimos de esta vitamina.

O sea, el tofu no es suficiente.