Con o sin aguinaldo, con o sin anticipo, “dulce” o totalmente “pato”. Celebrar las Fiestas Patrias es un imperativo moral. En familia, con los amigos o solo, nadie puede faltar a la cita.

Pero no se trata de andar todo enbanderado, con traje de huaso. No señor. En Chile y en muchos países de Sudamérica celebrar es sinónimo de comer hasta el hartazgo, de manera casi degenerada y pornográfica. Tragar y “chupar” hasta que todo el sistema digestivo y la cuenta corriente digan “basta”. Olvídate del estúpido conteo de calorías.

XY quiere hacer su buena acción para este 18 y pone acá, a manera de mesa virtual, todas aquellas cosas que debes beber y comer para llegar contando el lunes 22 que se te dio vuelta el ombligo de tanto festín dieciochero.

Importante: en XY asumimos que nuestros lectores son responsables, pero nunca está demás repetirlo. No conduzcas si has probado las bebidas alcohólicas que aquí sugerimos. Tómate un taxi, súbete a una micro o al Metro, camina, pero jamás manejes si bebiste. ¿Estamos? ¿¡Estamos!? 

1. CHICHA

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De Curacaví, chicha valla y curadora, “que ponís los pasos lentos”. Chica de manzana de Chiloé. Cualquiera sea la que elijas, la chica DEBE estar en tu mesa, en tu vaso y en tu boca.

No hay 18 sin chicha, ni primer vaso sin segundo, ni segundo sin tercero. Pero hay que irse con cuidado porque aseguran que este brebaje tiene poderes mágicos para solucionar problemas de “tránsito lento” y es capaz de entregar una resaca de esas que hacen decir “nunca más, nunca más”.

2. EMPANADAS

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La tradición indica que antes de poner la carne en la parrilla, hay que acompañar el vaso de chicha con una empanada. Ojalá, una que tenga la suficiente carne y que no sea unos de esos encebollados que te haga recordar el sabor toooooooda la tarde y hasta el día siguiente.

Acá, la recomendación es que busques la mejor empanada que te permita tu presupuesto y te aboques a la tarea de disfrutarla. Da lo mismo si sus caldos se deslizan por tu mano hasta manchar la camisa: estamos en Fiestas Patrias y no hay mancha que nos vaya a amargar la celebración. La otra opción es hacerlas tu mismo.

Se sugiere que elijas la empanada de horno.

3. CHORIPAN

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Es el invitado de cualquier asado y merece estar en esta selección porque… ¿Qué sería de la conversación al lado de la parrilla si no existieran la deliciosa promesa de los choripanes?

Es lo primero que se debe poner al fuego, inmediatamente después de la respectiva limpieza de la parrilla con la mitad de cebolla. Se deben comprar idealmente aquellos que caben en la mitad de marraqueta calentita y se debe acompañar con mayonesa, ají o pebre.

4. ANTICUCHOS

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Llamados “brochetas” por algunos siúticos, suelen estar ausentes de los asados masculinos porque requieren de trabajo y dedicación, y somos un montón de flojos. Sin embargo, son una delicia y puedes comerlos en una visita a las fondas como una pequeña colación antes de la cena o tipo 11:00 horas, aquel momento complicado en donde ya hay hambre, pero los niños están entretenidos elevando volantín o jugando al trompo.

Un buen anticucho debe tener: cuadrados de carne de vacuno, trocitos de pollo o chancho, pedazos de pimentón, pedazos de cebolla. Luego, puedes incluir trozos de chorizo o, en último caso, de vienesa.

5. CARNE

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Lo lamentamos queridos amigos lectores vegetarianos o veganos. Tenemos un enorme cariño por ustedes y un pleno respeto por sus creencias y su opción de vida. Sin embargo, la gran mayoría de los humanos decidió ser carnívoro y de ahí la tradición de poner a asar vacas, cerdos, corderos, pollos, pavos, conejos, caballos, entre otros.

La carne es omnipresente en estas fiestas y, cuando se trata de la parrilla, un buen lomo vetado y un costillar son imperdibles en un 18 de septiembre. Obviamente, también un pollo adobado con limón.

Bien dice el adagio: “todo bicho que camina va a parar a la cocina”. Así que asegúrate de comprar en lugares establecidos que te den confianza para evitar problemas de intoxicación o hacerse acreedor de un hermoso parásito solitario que nos acompañe de aquí en adelante.

6. ENSALADA CHILENA

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Al lado de la carne, debe ir una buena porción de la clásica ensalada de tomate con cebollas. Para quienes se inician, por favor atención: la cebolla debe ser cortada como pluma. No cometa, ni permita cometer, el error de hacer una ensalada chilena con la cebolla picada a cuadritos: se arriesga a un abucheo de proporciones y, eventualmente, a recibir esta preparación en su cabeza.

El tomate debe estar maduro, de manera que alcance un sabor sublime. Si la cebolla te da miedo, una buena opción es “amortiguarla”: o sea, dejarla un rato en agua caliente y sal para que pierda un poco de su potencia. El cilantro es opcional.

7. PAPAS COCIDAS

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Es poco probable que exista algo más sencillo pero más versátil y delicioso que las papas cocidas. Con o sin cáscara, son una delicia y deben acompañar la ensalada chilena y la carne.

Si te gusta probar cosas nuevas, busca en tu supermercado favorito las papas nativas de Chiloé. Con formas y colores especiales, son de una belleza y un sabor únicos. Si eres el organizador del asado, quedarás como rey ante los invitados.

No descartes la ensalada de papas mayo.

8. PEBRE

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La picardía no puede faltar en esta fecha y, por lo mismo, el pebre es un imperdible de esta dieta dieciochera.

Considera que no celebraste las Fiestas Patrias si no te comiste un choripan con pebre, sino usaste esta salsita roja de los dioses en las papas cocidas o si no lo cuchareaste en un recipiente de greda.

Para prepararlo se necesitan solo 2 tomates grandes, 4 a 5 ajíes verdes, 1 cebolla mediana (o cebollín, mucho mejor), cilantro, ajo, aceite, sal y vinagre blanco. La combinación de estos sabores es indescriptible y lo sabes.

9. VINO

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Bien lo decía Tito Fernández, el Temucano: “pero cuando el agua brota pura y cristalina de la madre tierra, más me gusta el vino”.

Desde que se comenzara a hablar de la “paradoja francesa“, el vino tomó aún más reputación así que nadie podría sentirse mal por tomarse una copita o dos este 18 de septiembre, incluso quienes no beben. La sabiduría popular indica, además, que la comida debe comerse con vino tinto, nada de bebidas gaseosas ni cervezas.

Acá podríamos decir que no hay recetas para un buen vino. En caja, en “guatero galáctico” o en una hermosa botella, compra lo que esté al alcance de tu presupuesto. Lo que sea, pero un vino que te guste. Deja para otros días las pretensiones y las apariencias, el curso de sommelier y las cosas que has leído.

Otra cosa: en Fiestas Patrias el vino se debe tomar en vaso de “caña”, aquel alto y de vidrio faceteado en el que sirven este brebaje en los locales clandestinos.

10. PISCOLA

piscola

¡Qué importa que el pisco sea peruano! ¿Acaso hay algo más chileno y contemporáneo que una piscola?

Un trago imperdible, idealmente para después de comer (en la sobremesa) o para antes de salir a las fondas. Dicen los que saben que hay que conseguir un buen pisco, ojalá de 40º, usar tu bebida cola favorita, ponerle hielo y a disfrutar. Algunos lo prefieren con una pequeña rodaja de limón.

11. TERREMOTO

terramotto (fermented wine + pineapple ice cream)

Hecho con vino pipeño, helado de piña, granadina y un poco de fernet, el terremoto es una bebida refrescante para ir tomando entre reggaetones, cumbias y cuecas.

Si ya tomaste demasiado alcohol, una buena alternativa es pedir una réplica, que es una versión más pequeña del terremoto (aunque la sabiduría popular indique que, a veces, las réplicas son más fuertes que los temblores originales).

Una variante posible a este trago es el temido maremoto, que incorpora en su preparación un licor de menta.

12. MOTE CON HUESILLO

Mote_con_huesilloSi a la mañana siguiente de esta bacanal dieciochera amaneces con sed producto de la sal de los alimentos y de tanto bailar cueca (eufemismo, en realidad, de que bebiste en exceso y estás con una resaca infernal), la mejor forma de hidratarse es con este brebaje chileno.

Tomarse un mote con huesillos te hará revivir. La ventaja es que además de devolverte el agua que te quitó el alcohol, el huesillo y el mote servirán para reactivar el estómago y prepararse para otra noche de festejos igual que la anterior.

También es ideal como postre.