Como en una analogía de la vida, todos tenemos opinión cuando es otro el que está haciendo el asado. En cuanto se instala el eventual cocinero frente a la parrilla, empiezan los comentarios: Que las brasas tienen que estar blancas, que tu mano debe aguantar 5 segundos para que el fuego esté bien, que hay que sellar la carne primero, que no se debe pinchar la carne.

Todos somos expertos en el arte del asado hasta que nos vemos enfrentados a la tarea de preparar uno. Y para que estés a la altura de las circunstancias, traemos estos seis consejos casi-obvios para que los afortunados comensales se paren a aplaudirte:

1. REVISA TUS HERRAMIENTAS

Antes de siquiera poner el carbón o conectar el balón de gas, asegúrate que todas tus herramientas parrilleras están listas y en buen estado. Piensa en ti como un neuro-cirujano que necesita todo el instrumental en perfectas condiciones: tabla para cortar la carne, cuchillos con el filo justo (ojo con el filo exagerado, muy peligroso), pinzas, parrilla limpia, delantal o pechera, botella de agua para regular la temperatura del carbón. No hagas nada si no tienes todo esto al alcance de tu mano. Si tienes un ayudante a quien decirle “tabla”, “pinzas”, “cuchillo”, mucho mejor aún.

2. COMPRA CARNE ENVASADA AL VACÍO

Busca en el supermercado o carnicería tu corte favorito envasado al vacío, ya que presenta varias ventajas.

  • Tienes mayor seguridad de que la carne ha tenido menos manipulación en el proceso
  • Al estar envasada puedes saber cuánta sangre ha perdido la carne

Elige siempre la carne envasada al vacío que presente la menor cantidad de sangre posible.

3. NADA DE ALIÑOS

Ni cerveza, ni chimichurri, ni ají, ni salsas. Nada. Nothing. Prepara la carne con sal, solamente sal y nada más que sal. Aplícala solo cuando vayas a servir, no antes, para evitar que se seque. Si eres de los que ven el asado como una producción constante de pequeños trozos para comer con la mano, con mayor razón.

4. A FUEGO LENTO

El asado es un ritual y, como tal, cada cosa tiene su tiempo y momento. En el asado no existe eso de que necesitas “comer algo rápido porque a las 15:00 tengo que salir”.  Tómate tu tiempo. La carne debe asarse lentamente ya que así quedará bien cocida, de forma pareja. Pon atención con los diferentes tipos de carne que pones en la parrilla: algunos, como el pollo, requieren mucho más tiempo de cocción que el chorizo parrillero.

5. MANTÉNTE HIDRATADO

Parte relevante del ritual del asado tiene que ver contigo, el hombre que se instala frente a la parrilla. Estar moviendo chorizos y carne mientras el resto se ríe en otro lado es lo más parecido a un desprecio y es un fracaso garantizado. Tu necesitas ser bien tratado. Es más, deberías ser mimado. Asegúrate que tus amigos y familiares estén al lado tuyo, admirando boquiabiertos tus habilidades parrilleras y llenándote el vaso cada 5 minutos. Sino, que no se quejen si la carne queda seca o quemada.

6. CONSIGUE UN PALO BLANCO

En Argentina es tradición que los comensales agradezcan a quien preparó el asado. Si después de leer los otros 5 consejos anteriores nadie se paró con lágrimas en los ojos a felicitarte por tan exquisita preparación, entonces debes tener preparado un Plan B. Consíguete un “palo blanco” que hacia el final de la comida diga un espontáneo “un aplauso para el asador”. Aunque la carne haya quedado como suela de zapatos, al menos rescatarás algo de dignidad.

Sobre El Autor

Periodista, romántico empedernido, sufridor confeso. Su vida es una película, una comedia romántica con toques dramáticos, pero comedia al fin y al cabo. Cree en Dios para los partidos de la Selección o cuando no puede olvidar a una fémina. Ama el tango y el Glam-Rock, pero no odia el reggaetón. No le gusta como sale en las fotos.