“Parecida a la carne, pero no tan jugosa”. Esa es la conclusión de la investigadora de alimentos austriaca, Hanni Rützler, luego de ser una de las valientes que probó la primera hamburguesa creada totalmente en un laboratorio. Ella, junto al escritor Josh Schonwald, se ofrecieron como voluntarios en una degustación hecha en Londres por el “Cultured Beef Project”, un emprendimiento que busca acabar con la crisis de alimentación en el mundo, la creciente demanda de productos cárnicos y el excesivo -y muchas veces cruel- uso de animales.

Detrás de la idea está el profesor holandés de la Universidad de Maastricht, Mark Post, y Sergey Brin, uno de los cofundadores de Google. Este último se puso con 250 mil euros destinados al desarrollo de las hamburguesas in vitro. “Estamos en la etapa de prueba de conceptos. Pero a partir de ahí somos optimistas en escalar y saltar las fronteras”, afirmó Brin. “Creo que la gente no se da cuenta que la actual producción de carne está al máximo y no va a cubrir la demanda de los siguientes 40 años. Necesitamos buscar una alternativa, no hay dudas”, agregó Post.

Cutured Beef Project basa su trabajo en cuatro ejes.

    1. Seguridad alimenticia. En 40 años no habrá producción sustentable para alimentar a 9 mil millones de habitantes que habitarán el planeta, según estimaciones de la ONU. El precio se irá a las nubes.
    2. Reducción de emisiones. Las fábricas de carne producen 15% de las emisiones de gases vinculadas con el calentamiento global, debido a que las vacas producen mucho metano.
    3. Reducción de impacto ambiental. 70% de los terrenos agrícolas están destinados a la producción de carne. Una mayor demanda significaría más tierras y más destrucción. Cultured Beef necesitaría 99% menos espacio que lo usado hoy.
    4. Mejores condiciones para el ganado. El nuevo tipo de carne no necesitará matanza de animales. Se necesitan pocas y que pueden ser criadas sin procesos intensos o antinaturales.
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Así se ve la hamburguesa luego de su cocción

¿Cómo se hace entonces esta hamburguesa de laboratorio?

Los científicos tomaron células madres provenientes del hombro de una vaca y desarrollaron 20 mil fibras musculares, en un proceso que duró tres meses. Las fibras fueron extraídas de cultivos individuales y luego presionadas meticulosamente para formar la hamburguesa que se ve en el plato.

Suena a muchas molestias, pero se supone que posteriormente todo debería sistematizarse e industrializarse para una producción mucho más eficiente que una granja de ganado. “Las vacas son muy ineficientes, requieren 100 gramos de proteína vegetal para producir solo 15 gramos de proteína animal comible. Así que debemos alimentar mucho a las vacas para poder alimentarnos y en eso perdemos mucha comida. Con carne cultivada podemos hacerlo más eficiente, porque tenemos las variables bajo control. No necesitamos matar a la vaca y no producimos metano”, afirmó Post.

Ahora, ¿cuánto se debe esperar para encontrarlas en el supermercado?

Las proyecciones de Post obligan a esperar un poco. O quizás algo más que un poco: entre 10 y 20 años.