La vida da golpes que duelen. Y no hablamos de desafíos emocionales o corazones rotos, sino que de simples actos de torpeza que son capaces de dejarte viendo estrellitas. Una parte de tu cuerpo chocando con una superficie dura y ¡paf! tu humanidad se contrae a la posición fetal, mientras que tu hombría queda reducida a un mar de lágrimas.

Usando la experiencia personal y métodos prácticos más que teóricos, hicimos una lista con ocho situaciones terribles, desde las menos a las más dolorosas.

8. GOLPE EN LA NARIZ

Si alguna vez recibiste un puñetazo en la nariz sabrás de lo que hablamos. En lo personal, eso sí, la experiencia vino con un pelotazo. Después de recibir un gol en contra, pateé el balón contra el arco propio en señal de molestia. El balón rebotó en uno de los postes y segundos después estaba en el camarín limpiando la sangre (y un par de lágrimas). No se rompió ningún hueso o articulación, solo mi dignidad.

7. PEGARSE EN EL CODO

Hay un lugar específico en el codo que es ultra sensible a cualquier golpe. Uno de inmediato cierra los ojos y no sabe si llorar y ponerse a reír. Los gringos lo llaman el “funny bone” (hueso gracioso) y en la vida ha pasado tantas veces que es imposible recordar una anécdota específica.

6. CHOQUE DE CANILLAS

Por algo en el fútbol inventaron las canilleras, para protegerlas. Obviamente, hay veces que uno no las ocupa y es cuando se aprende la lección. Un golpe seco en la zona causa dolor inmediato e incluso puede sentirse un par de días después, como que la carne queda molida. (La idea de romperse la tibia y el peroné está en otro nivel que no está incluido en este ránking)

5. CABEZAZO EN LA NUCA O EN LA CORONILLA

En algunos países “pegar en la nuca” significa engañar a alguien románticamente. Duele, pero otra vez: hablamos de dolor físico. Un cabezazo en la mollera, sobre todo en la cima o en la nuca, suelen generar dolor agudo. Especial cuidado con las ventanas abiertas.

4. RODILLAZO

Darse un rodillazo con cualquier superficie e incluso otra rodilla es doloroso e incluso invalidante por algunos segundos. Al igual que con el codo, uno no sabe si reírse o llorar. La diferencia es que cuesta un mundo levantarse e incluso poder caminar de manera regular.

3. MARTILLAZO O PORTAZO EN EL DEDO

Hay varias maneras de lastimarse un dedo. Por ejemplo, doblándoselo con una pelota de básquetbol. Sin embargo, nada comparable a darse con un martillo o apretárselo con una puerta. ¡Madre santa! ¡”$%&**”·$! Duele por un par de días.

2. GOLPE EN LOS TESTÍCULOS

Aunque sea despacito, duele. Es el golpe por antonomasia a la hora de pensar en los dolores que desafían nuestra hombría, porque justamente es el lugar donde reside dicha virilidad. El dolor puede ser tan intenso que quita el aire y puede poner en riesgo a tus futuras generaciones.

1. EL DEDO CHICO DEL PIE

Es la razón de esta lista. Uno piensa que no hay nada peor que un golpe en los testículos, pero la opinión cambia inmediatamente cuando ves tu dedo meñique en slow motion siendo destruido por el marco de la puerta del baño. Es capaz de sacar el súper saiyajin que llevas dentro.