El Castillo de Bran, en el sur de Rumania, lleva un par de centurias en la memoria colectiva mundial. OK, quizás no lo conozcas por ese nombre, pero seguramente sabes quién es su morador más ilustre: el conde Drácula. La fortaleza ubicada en Transilvania fue la fuente de inspiración del escritor irlandés Bram Stoker para crear al célebre vampiro y hoy está en venta.

Drácula, por cierto, nunca existió, pero parte de su construcción se basa en parte de la vida de Vlad III, príncipe rumano del siglo 13, quien castigaba a sus enemigos empalándolos hasta la muerte. Sanguinario, pero todo un héroe nacional. Desde entonces, el castillo ha sido parte de múltiples historias, mitos y leyendas.

En el siglo XX perteneció a la reina María, luego fue sostenido por el régimen comunista, hasta que en 2005 el gobierno decidió entregarlo a sus herederos naturales, el archiduque Dominic von Habsburg y su hermana, la princesa Ileana. Ambos, quienes no tienen problemas de dinero, decidieron en aquel entonces crear un museo, el cual hoy está abierto al público por un módico precio de 6 euros. Se estima que lo visitan más de medio millón de turistas al año.

El archiduque y la princesa, sin embargo, ya caminan por la séptima década de sus vidas, están cansados y creen que es momento de librarse de la inmensa tarea que requiere su mantención. Por lo mismo decidieron ponerlo en el mercado.

“Si alguien viene con una oferta razonable, miraremos de quién se trata, qué es lo que proponen, y lo consideraremos seriamente”, afirmó al diario inglés “The Telegraph”, Mark Meyer, de Herzfeld and Rubin, la firma legal que maneja la venta.

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