En términos de seguridad vial los peatones y ciclistas son los eslabones más débiles. Los automóviles, por su parte, poseen una curiosa dualidad: son los más seguros para sus ocupante, pero al mismo tiempo son los que más lesiones provocan a terceros.

El problema no es simple, pero para lidiar con él se han desarrollado algunas iniciativas para cautelar a los más expuestos. Un ejemplo es el paso de peatones de Islandia que les mostramos hace un tiempo y un nuevo desarrollo que genera señales viales adaptativas, las cuales se ajustan a las condiciones de tránsito imperantes.

Sí, suena a chino, pero no es tan complicado si lo exponemos con peras y manzanas.

En la compañía Umbrellium (que no tiene nada que ver con los orígenes de Alice) se atrevieron a repensar la regulación del derecho de paso en intersecciones no semaforizadas y crearon el Starling Crossing, un modelo que opera a toda tecnología y que permite crear pasos de cebra, líneas de detención y otras señales de regulación en un cruce, para advertir del riesgo a los conductores y peatones.

La operación es conceptualmente simple, aunque demanda de tecnología de avanzada. En el cruce se instalan varias cámaras para monitorear la zona de modo permanente, y registrar en todo momento la presencia de automóviles, peatones y ciclistas. A ello se suma el uso de algoritmos específicos que calculan la trayectoria y tiempos de traslados de cada uno de los actores, para determinar en qué punto entraran en conflicto, y entonces entrar en acción.

Todo esto es complementado por un sistema de luces LED dispuestas en la calle, las que proyectan las señales correspondientes. Así, si un peatón cruza la calzada en un lugar donde podría ser embestido por un automóvil, el sistema genera un paso de cebra en el lugar para ofrecer un cruce seguro. Al mismo tiempo, tiene la capacidad de crear una señal de alto para ser vista por el conductor del automóvil.

De momento la tecnología está en etapa de pruebas. Existe la ambición de que el sistema pueda conversar con la inteligencia de los futuros coches de conducción autónoma, de modo que el Starling Crossing pueda emitirles señales preventivas, advirtiéndoles de los potenciales conflictos de seguridad en la calzada.

Según los datos acumulados, el sistema puede implementar pasos de cebra más anchos para los horarios de mayor demanda. También puede variar el diseño, generando cruces peatonales en diagonal si las circunstancias lo ameritan.

Dado lo revolucionario de la tecnología, el prototipo no se ha instalado en ninguna calle real, sino que ha sido simulada en un estudio de cine. Si los resultados conseguidos en esta etapa lo avalan, el modelo pasará a una segunda fase de pruebas en las calles reales.

Sobre El Autor

Periodista de carrera irregular que por su falta de convicción en cuanto a su elección se transformó en un alma en pena que abandona y retoma, cada cierto tiempo, el ejercicio de su profesión. Al parecer algo de periodismo hay en su ADN puesto que aún sigue en esto.