Todos hemos estado ahí. Es un lugar recóndito, hostil. Básicamente un infierno, un infierno al que prometemos nunca volver, pero al que irremediablemente regresamos de vez en cuando sin saber por qué diablos.

No, no es la casa de tus suegros. Hablamos de la resaca. La caña, el crudo, el guayabo, el chuchaqui. El día después de una noche de no sé cuántos tragos me tomé.

¿Hay algún método secreto, una cura o un remedio infalible contra la resaca? He aquí la respuesta.

NO

TOMES

ALCOHOL

O toma un poco menos, no tomes como si el mundo se fuera a acabar. La palabra clave es prevención.

-Pero un amigo me dijo que leyó un estudio que…

Blablablá… Todas patrañas. Que el las bebidas isotónicas, que el jugo de tomate, que el café, que el agua (antes, durante o después)… Es bueno hidratar el cuerpo después de beber alcohol, de eso no hay dudas, e incluso algo ayuda a no sentirse peor. Sin embargo, la resaca no se va. Lo mismo pasa con la comida grasosa (huevos fritos/revueltos). Son buenos para llenar el estómago, darle un poco de azúcar al cuerpo, son ricos al paladar, pero no curan la caña.

Esto básicamente es porque no sabemos realmente qué pasa en nuestro cuerpo cuando estamos en estado de resaca. La deshidratación, la falta de azúcar o la mezcla de tragos son todos mitos, y hoy las apuestas van más por el lado de una respuesta inflamatoria del cuerpo. Entonces, ¿qué hay de un antiinflamatorio o pastillas para el dolor de cabeza? Ayudan con el dolor de cabeza, pero no son una cura milagrosa. La desintoxicación de alcohol es un proceso y en el mundo aún no existe una varita mágica que lo elimine de sopetón. A menos que pruebes esta cura infalible.

NO

TOMES

ALCOHOL

(O toma un poco menos)

Que quede claro. No estamos promoviendo la abstinencia. Solo corroboramos un hecho. Ah, y es muy probable que sigamos googleando por ese remedio mágico…

Nos vemos en el próximo infierno. Nos vemos en la próxima resaca.

Muerte y desolación.