Existe un momento en la vida en que la barba crece más rápido, en que tus mejores aventuras se cuentan conjugando el pasado y en que comienzas a acumular pelusas en el ombligo. Ya no eres niño, ni eres tan joven, pero hay algo de aquella edad de oro que no estás dispuesto a cambiar ni menos abandonar: la membresía a la casa de tus padres.

Mientras varios de tus amigos salieron del nido, abrazaron la independencia y maduraron, tu te aferras como ixodoidea a un perro -o como Rose a los restos del Titanic- para seguir disfrutando de los beneficios que nacen del amor de tu santa madre y el esmero de tu esforzado padre.

¿Cuáles son esas ventajas? Aquí las cuatro más importantes

AHORRO / NO PAGO DE ARRIENDO

Si bien vivir a costilla de tus padres no te exime de comprar un balón de gas, de pagar la cuenta del cable o comprar una bebida para el almuerzo, el gasto nunca es igual a si estuvieras viviendo por ti mismo. El daño a tus bolsillos* es mínimo porque no debes pagar ni arriendo/dividendo, ni gastos comunes, agua, luz o ninguna otra expensa relacionada con el arte de vivir solo o en pareja. Si eres previsor, todo queda para tus ahorros. Si eres de los que crees que la vida es hoy y ahora, seguramente, todo irá al ítem “entretención”.

*Somos optimistas, suponemos que al menos trabajas

LAVADORA GRATIS

En el “mejor” de los casos, lo único que debes hacer para tener ropa limpia es poner lo sucio en el canasto del lavado. Será tu mamá quien ponga detergente, apretará los botones y luego secará tus pilchas. En el peor de los escenarios, tendrás que hacerlo tú. Pero incluso en esta posición, sales ganando: no tienes que gastar plata ni pelear un lugar en la lavandería de tu edificio ni acudir al lavaseco del barrio.

COMIDA CASERA

Probablemente no sabes lo que es un supermercado ni conoces el concepto “reparto a domicilio”. Ni hablar de hacer algo por tu cuenta que vaya más allá de un huevo frito. Las habilidades de tu madre al almuerzo o las de tu padre en un asado de fin de semana están a la altura de cualquier restorán con estrellas Michelín. ¿Cuál es la idea de andar cambiando de mano?

LA MAMÁ QUE TE MIMA

Es probable que tu papá no mire con buenos ojos que todavía estés enquistado en la casa. Te quiere, pero cree que ya hizo todo lo que debía y lo único que desea es volver a pololear con tu mamá. Y no puede. Tu mamá, quizás, desea lo mismo (lo del pololeo), sin embargo, pese a que tengas 30 años siempre estará feliz de que su guagua duerma bajo el mismo techo, mimándote a un punto que hasta ti te da vergüenza.

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