Los hombres no lloran, dice un viejo adagio. Sin embargo, y pese a que queramos ocultarlo estoicamente, existen circunstancias de la vida que pueden quebrar hasta el más recio de los machos, momentos en que el más rudo de los rudos necesita un hombro para el consuelo.

¿Cuáles son esas situaciones? A continuación te presentamos x ocasiones en que puedes derramar tus lágrimas con todo derecho, como una Magdalena, sin temor y sin vergüenzas

DEPORTES

¿Quién no ha visto llorar a un hombre después de un partido de fútbol? Los ejemplos son incontables, pero hay un pequeño y tramposo límite. Sí eres hincha o fanático y lloras por la derrota de un equipo, en un resultado en que no podías hacer nada porque no estabas dentro de la cancha, eres un completo y absoluto ridículo. Que más que una pasión es un sentimiento, las patillas. Eres un adulto.

Un cuento diferente es si estás dentro de la cancha y pierdes una final o un partido importantísimo. No importa si es la final del campeonato de barrio o una definición a penales con Brasil. Si eres uno de los que jugó, tienes todo el derecho a llorar. Así lo vimos con Andrea Pirlo en la definición de la Champions League o con el recio Gary Medel en el Mundial 2014.

LA MUERTE DE UN SER QUERIDO

Aquí no vale aguantarse ni es necesario hacerse el fuerte, porque lo peor es tragarse la pena. De hecho, es mucho más sano dejar fluir las emociones, expresar el desconsuelo. La partida de un familiar, de un amigo e incluso de tu fiel mascota es un momento que marca a fuego y es muy entendible que las lágrimas broten de manera instantánea frente a esta situación.

EL NACIMIENTO DE UN HIJO

No solo están permitidos los llantos de dolor. También hay ocasiones en la vida en que es válido llorar de alegría y, quizás, el momento ideal para demostrar tus emociones es el nacimiento de tu hijo(a). Puedes demostrar tu sensibilidad sin tapujos frente al milagro de la vida. Suele ser inesperado, pero se justifica por ser un proceso íntimo junto a tu pareja, un proceso de 9 meses de gestación, que básicamente es la creación y extensión de tu vida.

UNA DESILUSIÓN AMOROSA

Absolutamente posible. Tener el corazón roto es razón suficiente para desatar tu tristeza. Sea cuando llevas un tiempo ilusionándote con alguien y un “no” te hace añicos o sea después de terminar una relación con quien creías que era la mujer de tu vida. Un consejo, eso sí, que el llanto sea privado y que no se extienda por más de un día. Luego, la procesión va por dentro.

VIENDO PELÍCULAS

Ojo, no cualquier película. Es inaceptable que te entre una basurita en el ojo por Ghost, The Notebook, las de Julia Roberts y todo ese tipo de cine. Que puedas llorar con una película no significa que debas llevar pañuelos cada vez que vas al cine. Entonces, ¿cuándo? Aquí una breve lista de ejemplo:

  • Corazón valiente
  • Rescatando al soldado Ryan
  • La vida es bella
  • Marley y yo
  • La sociedad de los poetas muertos
  • Gladiador
Gladiador

Esta es la escena de Gladiador en que puedes llorar