El baño es un territorio sagrado. Por algo a su altar le dicen trono. Es quizás el único lugar en el mundo donde nadie puede molestarte, donde puedes leer, jugar Candy Crush o sublimar ciertas fantasías sexuales sin ser interrumpido. Decir “voy al baño”, dando a entender que el tiempo empleado será largo, te exime de toda responsabilidad con el mundo.

Tu baño es tu baño.

Hasta que decides compartirlo con alguien a quien llamas tu pareja. Ahí la dinámica cambia, el oasis sucumbe a discusiones orientadas a establecer reglas, un manual de buenas costumbres en que debes ceder y en la que también debes imponer reglas.

Aquí te presentamos una lista con 8 temas que debes saber para un uso correcto del baño en pareja.

LA TAPA DEL BAÑO

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¿Arriba o abajo? (Gualberto107 / FreeDigitalPhotos.net)

¿Arriba o abajo? No hay razones científicas para apoyar a una sobre la otra. Los acercamientos teóricos dependen de la posición corporal de quien evacua. Si es hombre, lo mejor es mantener la tapa arriba para no salpicar el borde con orina (fenómeno empírico de la inestabilidad Plateau-Rayleigh). Se baja solo cuando la necesidad es diferente. ¿Si es mujer? Lo mejor es dejarla abajo, porque la micción se realiza sentada. ¿Entonces? Ante la imposibilidad física de dejarla al medio, se recomienda ceder: ser caballero y mantener la tapa abajo.

LOS OLORES

En este punto no hay dos opiniones, afortunadamente. La necesidad llama a tener un extractor de aire, una vela o un desodorante ambiental a tiro para espantar el aroma. Y no solo el hombre debe usarlo, las chicas no eliminan flores.

LA LIMPIEZA

El baño tiene una inclinación a la suciedad. Polvo, pelos (ver apartado más abajo) y la nociva mezcla de humedad que si no se trata a tiempo causa la aparición de hongos o moho. Limpiar la ducha y el lavamanos de manera periódica es fundamental. Tanto más si hablamos del inodoro o la taza del WC, la cual es atacada por restos de orina, bacterias y sarro. Nadie disfruta dedicando minutos de su precioso tiempo en estas labores, pero los estándares de sanidad lo requieren. Lo ideal es compartir la tarea por turnos, una semana tu, otra semana yo. ¿Cómo operar? La santísima trinidad de la limpieza del baño la componen el cloro, un sopapo y un cepillo. Bonus: píldora desinfectante. No olvidar: guantes desechables.

LAS TOALLAS

Empecemos con las del tipo clásico, las que se usan para secarse las manos o el cuerpo luego de una ducha. Una vez cumplida su función es mandatorio que queden colgadas. No vale dejarlas tiradas arriba de la cama, en el suelo o en cualquier lugar que no le corresponda. Una toalla no tiene el glamour de una alfombra persa. Además, al igual que las sábanas, las toallas necesitan un viaje a la lavadora de vez en cuando para quitarles el olor a humedad. ¿Hay más toallas? Sí, las higiénicas, también conocidas como tampones. Aquí la solución es simple: mantenerlas fuera de vista.

LA PASTA DE DIENTES

Parece un artículo inofensivo, pero no hay que engañarse. El tubo dentrífico debe mantenerse bajo ciertos cánones, a medida que su uso se va extinguiendo. La idea, básicamente, es no dejar la pasta chorreando por sobre la tapa de su envase, no esparcirla por el lavamanos y no salpicar el espejo en el proceso de cepillado. Si se incurre en este último pecado, hay que limpiar al espejo. Cuando su contenido comienza a acabar, lo ideal es ir presionándolo hacia la parte superior del envase.

TIRAR LA CADENA

Otra actividad imperativa a la cual no todo el mundo se compromete. La taza del baño no es una tienda de recuerdos artesanales para el turista. Todo lo que se crea en el taller debe ser eliminado, vía alcantarillado y por eso todo WC trae un objeto para dicho propósito: la cadena. La idea es accionarla -o tirarla- para que todo lo indeseado se vaya. Cada descarga gasta agua y si hay alguna conciencia ecológica en casa se puede llegar a un acuerdo: si las dos personas necesitan orinar al mismo tiempo, el último en hacerlo está encargado de operar. Ahora si las necesidades van por el otro camino, tirar la cadena es a todo evento.

EL ROLLO DE PAPEL HIGIÉNICO

Aquí hay algunos puntos que mencionar. Primero: todo material usado en descarga de material pesado debe acompañar a este en su camino hacia los alcantarillados y NO debe dejarse en el papelero. Segundo: nunca se debe sobrepasar la capacidad del papelero, nadie quiere ver una pila de confort desparramándose en el suelo. Tercero: siempre debe haber un rollo de confort para sustituir al que se acaba. La idea no es sumar una preocupación a las emergencias que impone el cuerpo. Relativo a esto o Tercero B: es muy mala onda dejar un rollo vacío en el baño sin cambiarlo por uno nuevo.

rollo confort

Usted no lo haga

LOS PELOS

El ser humano no pelecha como los animales, pero al igual que todos ellos va dejando huellas. El pelo se cae naturalmente, al peinarlo o al momento de afeitarse, provocando problemas que se focalizan en el lavamanos y en la ducha. Obviamente, la idea es quitar lo visible, pero también lo que no se ve. ¿Dónde está lo que no se ve? En la boca de sus respectivos desagües. ¿Han visto las matas que se acumulan en la zona? Parece jungla amazónica. Este trabajo se puede hacer manualmente o con productos químicos diseñados para destapar la vía. ¿Más pelos? De hecho, vellos púbicos. Estos también se desprenden del cuerpo y su lugar favorito para quedar en el recuerdo es la taza del baño, justo ahí, a un lado de las manchas de orina. Aquí, la limpieza vuelve a ser factor.