Así con el clima. Mientras en el hemisferio sur vemos a varios convertirse en White Walkers, al otro lado del Ecuador se sienten las llamas del infierno. Bastan los 52,8ºC que hicieron en el Valle de la Muerte, California, esta semana, para demostrar que les decimos la verdad. Cruz para el cielo.

El calor también se ha hecho presente en Inglaterra y si bien no es tan extremo -las temperaturas apenas superan los 30ºC- ha sido suficiente para que sus hombres hayan comenzado una pequeña revolución: llevar faldas en protesta a la prohibición al uso de shorts.

Un ejemplo es el de la escuela ISCA Academy en Exeter. Ahí, más de 50 alumnos decidieron usar faldas, tal como sus compañeras, luego de que la dirección les prohibiera llevar pantalones cortos durante la ola de calor. El vacío en las normas no evitó que algunos fueran castigados, pero el colegio prometió considerar la opción de permitir shorts en ciertas condiciones, previa consulta a los apoderados.

Nada mal, pero un triunfo aún mayor logró un tipo llamado Joey Barge de Buckinghamshire.

Desesperado por el color decidió ir con shorts al call center donde trabaja. Obviamente lo mandaron de vuelta a la casa, porque los pantalones cortos no son parte del código de vestimenta de la empresa. Sin embargo, en vez de ponerse un pantalón largo, Joey regresó a la oficina con un vestido, al igual que una funcionaria mujer.

La idea tampoco convenció a sus jefes, quienes si bien lo dejaron trabajar en dicho atuendo por el día, escribieron un memo permitiendo a los hombres usar shorts solo si eran 3/4 y en colores “negro, azul marino y beige”.

Algo es algo, ¿no?