Es el momento del año en que el aire acondicionado se vuelve un objeto esencial en la vida de tu oficina. Afuera, el sol derrite hasta los pensamientos e incluso hace que añores tu escritorio. Sentirse fresco es una necesidad, pero al mismo tiempo, tu alegría es la miseria de otros.

Porque claro, la temperatura “ideal” del aire acondicionado no satisface a todos por igual, menos si eres mujer.

Basta mirar alrededor para darse cuenta que mientras todos los hombres disfrutan con camisas, las chicas se preparan para una expedición a la Antártida.

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La desigualdad se debe a una cuestión biológica y a la vestimenta más ligera de las mujeres, pero también es culpa de los años 60. Cuando se desarrollaron los primeros aires acondicionados se consideraron factores como la temperatura del aire, la velocidad de este, el aislamiento provisto por la ropa y la presión de vapor, entre otros elementos. Todos en armonía con el índice metabólico de un hombre promedio de 40 años y 70 kilos de peso.

Los holandeses Boris Kingma y Wouter van Marken Lichtenbelt hicieron un detallado estudio para explicarlo. Ambos (hombres) creen además que la fórmula debe ser cambiada en beneficio de las mujeres, porque esto tendría un beneficio extra para todo el mundo: reducir el consumo energético de estas máquinas y con ello ayudar en la batalla contra el calentamiento global.