El reloj mecánico usa un resorte en espiral para almacenar energía que al desenrollarse mueve una serie de engranajes multiplicadores que aumentan la velocidad y el movimiento accionando los punteros del reloj.

La mayoría de los relojes mecánicos pueden almacenar energía para funcionar por 40 horas y más, suficiente para dejar de usarlo por casi 2 días antes de que se detenga y no esté a la hora. Lo ideal es cargarlo diariamente para que mantenga la precisión en su funcionamiento. Relojes como el Vacheron Constantin Patrimony Traditionnelle 14-day tourbillon tienen una autonomía de hasta 14 días.

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Vacheron Constatin Patrimony Traditionnelle 14-day Tourbillon

El corazón del reloj mecánico es el mecanismo de escape, este impide que el resorte se desenrolle en forma descontrolada, otorgándole la ansiada precisión sin la cual el reloj no serviría de mucho. Los famosos rubíes (ìjewelsî  como lo presentan en inglés) se usan para apoyar y sujetar en su lugar  los ejes de los engranajes. Los rubíes (hoy artificiales) son básicamente lo mismo que el zafiro y de una dureza tal que sólo es superada por el diamante.

Los rubíes son muchísimo más duros que el acero por lo que le dan una mayor durabilidad al mecanismo. Además presentan mucho menos roce, lo que ayuda a evitar el desgaste del eje y a no limitar el movimiento de los engranajes, mejorando la precisión.

Hace mucho tiempo la cantidad de rubíes influía en el precio y sólo los buenos relojes los poseían. Hoy en día el costo de un rubí es tan bajo que prácticamente cualquier reloj puede tener todos los necesarios para su buen funcionamiento y si tiene más de 17 dudosamente se puede medir la calidad del reloj por los rubíes adicionales.

Si  bien en las últimas décadas el reloj a cuarzo (lanzado al mercado en los años 60) ha revolucionado el mundo de la relojería, ha sido el mecánico el protagonista durante los últimos siglos. Pero el reloj a cuarzo es considerablemente más preciso y capaz de funcionar en forma autónoma por muchísimo más tiempo a un costo notablemente inferior que un reloj mecánico.

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Maquinaria que mueve al Vacheron Constantin Patrimony

Uno a cuarzo también puede realizar una enorme cantidad de funciones prácticamente imposibles para un reloj mecánico. Aún así es tal el grado de sofisticación y desarrollo que ha alcanzado el reloj de pulsera mecánico que con sus variaciones y complicaciones, maravilla a sus seguidores. Y la aparición de versiones más simples del tipo mecánico están hoy en día al alcance de prácticamente cualquier persona gracias a la masificación y el desarrollo de nuevas tecnologías para su fabricación.

Los usuarios de relojes mecánicos entienden y aceptan que es menos preciso que uno a cuarzo. Sin embargo, el placer de tener una compleja maquinaria de reducido tamaño controlando el tiempo de prácticamente la misma manera que se ha hecho durante siglos en la muñeca, es superior a la no tan necesaria precisión del reloj energizado por una pila. Usar uno automático es un símbolo de buen gusto y conocimiento del mundo de la relojería. No por nada Rolex se resiste a fabricar relojes a cuarzo, relegando sus modelos electrónicos a una marca secundaria.

Excentricidad o no, actualmente el 5% de los relojes fabricados son mecánicos, por lo que también convierte a sus usuarios en dueños de algo exclusivo.

Un vídeo para apreciar la exclusiva línea de relojes mecánicos Vacheron Constantin:

patrimony from Vacheron Constantin on Vimeo.