Estaba en la casa de un amigo hace un par de días y en la TV pasaban una serie francesa cuyo nombre no recuerdo. Era de época, la vestimenta de los personajes lo hacía evidente. De inmediato pensé en cómo series y películas antiguas causan una especie de encantamiento y nostalgia, al llevarnos a un pasado que no vivimos. Además de toda carga histórica, también está la fidelidad con la ropa y tantos otros detalles.

Un ejemplo de esto es la épica serie “Game of Thrones”, la cual, además de sangre, muertes y lucha por el poder de tiempos medievales, también permite observar diferentes elementos que la vestimenta da a la hora de caracterizar a los personajes. Basta mirar los límites sociales presentes a través de la ropa.

Game of Thrones

Luego pensé en cómo la moda ha influenciado el estilo masculino a través de los años.

Cine y moda es un matrimonio antiguo. La relación mutua hace difícil saber quién domina a quién.

A inicios del siglo XX, la moda ya marcaba su camino de una manera que influenciaría a toda una generación. Las primeras décadas están marcadas por tres piezas claves: el blazer, el pantalón y la chaqueta. El uniforme militar de la Primera Guerra Mundial es reflejo de aquello: estilizado con pantalones rectos, cortos y ajustados, además de calcetines levemente aparentes. Los sombreros eran accesorios esenciales; el de copa, de hecho, daba un status de clase.

Los años 20 terminan con la quiebra de la bolsa de valores y los años 30 asoman sin plata, algo que se refleja en el uso de prendas. El conocido gángster Al Capone es la referencia de estilo con traje listado, corbata estampada y sombrero. En esa época surge la marca Lacoste y Clark Gable, en la película clásica “Gone With The Wind” (1939), cierra la cortina del período como una de las figuras más emblemáticas y elegantes de su generación.

Clark Gable Rhett Butler Gone with the Wind 1939

La Segunda Guerra Mundial trae drásticos cambios en el mundo, los cuales también se evidencian en el modo de vestir. El ropero masculino se torna más sencillo, aunque desde el jazz surgen estampados y colores vivos. En las pantallas, el actor Cary Grant es el ícono de estilo, inspirando a quienes luego saltarían a la fama bajo el personaje de James Bond.

Aún es imposible dejar de pensar la Segunda Guerra sin el perverso dictador Adolf Hitler. Este es representado en las pantallas del cine mudo, satíricamente, por Charlie Chaplin. El tierno Carlitos quizás no logró pasar su estilo fuera de la ficción, pero sus pantalones bizarros, su sombrero de copa y su inseparable bastón le otorgan para siempre un espacio en el cine y en la historia,  haciendo al mundo sonreír, llorar y cuestionar los problemas socio-culturales y económicos de la época.

Chaplin

Entre 1950 y 1960, el jeans, que era usado en campos de batalla por soldados y oculto dentro de los uniformes, gana espacio exterior. Personajes como James Dean y Marlon Brando traen la rebeldía de una juventud que se rebela a los parámetros sociales existentes. Acompañado del jeans, la chaqueta de cuero y la polera blanca  marcan a la juventud e inauguran un estilo casual e imborrable.

James Dean

 

La década de 60 es liderada por una Inglaterra que regala el mundo los “yeah, yeah, yeah” de los Beatles, así como trajes más ajustados al cuerpo, telas más brillantes, corbata estrecha y zapatillas de punta fina. Sean Connery en 1964 es 007. Se ve impecable con pañuelo en bolsillo y corbata delgada.

La llegada de los años 70 requiere pensar en toda una ruptura de reglas. Libertad es la palabra que gobierna el pensamiento de las personas ante hechos como la Guerra de Vietnam o Woodstock. La moda gana aires de protesta. Peace and Love es la filosofía del momento. Los colores substituyen el estilo serio del uniforme militar. El jeans y la polera se tornan una identidad cultural e ideológica. La década, eso sí, despunta con John Travolta marcando para siempre su trayectoria en películas como “Grease”(1978) o “Saturday Night Fever” (1977), y siendo el precursor de la década 80, que para muchos es culpable del asesinato de la moda. Colores extravagantes, pantalones con pata de elefante y hombreras.

Saturday Night Fever

Los años 90 rescatan al hombre serio. El hombre de la bolsa de valores, los empresarios con sus laptops, su blazer y corbata. El mundo capitalista gana fuerza total. La tecnología de punta invade las casas, los medios aproximan las culturas, la moda tiene más velocidad y surge el concepto metrosexual. Hay también camisas que no se arrugan. El icono es el actor Richard Gere, quien hace suspirar a las mujeres del mundo cuando interpretó a un rico y elegante empresario enamorado por una bella prostituta (Julia Roberts), en la película “Pretty Woman” (1990).

Richard Gere

 

Finalmente, en lo que va del siglo XXI, se revela un hombre preocupado en vestirse bien y de forma inteligente. Estilo adaptado a su cuerpo y mostrando su identidad. Es la época en que los estilistas miran las décadas pasadas y rescatan un juego de mezclas. El cantante y actor Justin Timberlake es un ejemplo de hombre que combina lo clásico de la sastrería y lo moderno con sombrero, colete y pañuelo en el bosillo. Es el nuevo mundo con el antiguo, uniendo décadas que parecían tan olvidadas y que demuestran que la sastrería siempre vuelve y se actualiza.

Justin TImberlake