La vida cotidiana tiene miles de obstáculos. Y no nos referimos de manera poética a los codazos para ascender de puesto o las dificultades para conquistar una chica, sino más bien al pavimento sucio, las posas de agua y barro, las piedras y hasta los clavos que los inconscientes dejan botados en la calle. Para esos molestos objetos, un par de zapatos hace la tarea.

Al llegar a casa, después de esquivar todo el día lo descrito, lo único que queremos es liberar nuestros pies y un par de pantuflas cumple a la perfección. El problema es que te las pones, te sientas en el living y te acuerdas de que no sacaste la basura, que debes botar las suciedades del perro, que el pasto está mojado y que hace un frío tremendo.

pantuflas-glerup-4

Desde hace años los daneses tienen una solución a este problema. Se trata de las hermosas Glerups: pantuflas hechas a mano, ideales para andar dentro de la casa y salir al patio a hacer las tareas propias de un dueño de casa como tu.

Son hechas a mano en Dinamarca, elaboradas al ciento por ciento con la noble lana de ovejas Merina y Gotland, teñida con colorantes naturales. Para proteger la planta de un peligroso ladrillo de Lego o de una piedra, las pantuflas cuentan con una suave pero firme suela de cuero teñida con tintes vegetales.

El resultado está a la vista:

Puedes comprar las pantuflas en la tienda oficial de Glerups desde los US$ 95.

Sobre El Autor

Periodista, romántico empedernido, sufridor confeso. Su vida es una película, una comedia romántica con toques dramáticos, pero comedia al fin y al cabo. Cree en Dios para los partidos de la Selección o cuando no puede olvidar a una fémina. Ama el tango y el Glam-Rock, pero no odia el reggaetón. No le gusta como sale en las fotos.