Lloren hipsters y punks, unidos: el pantalón pitillo ha muerto.

Así lo anuncian, al menos, los muchachos de la revista “Esquire”, muy amigos nuestros.

“Los skinny jeans tuvieron su momento, y ese momento ya ha pasado, llevándose consigo mil cortes de pelo irónicos y cardigans de algodón barato”, proclama la publicación, a modo de réquiem. Y agrega: “No se preocupen: la tendencia más grande de los “ajustados” aún no está fuera de moda, aunque está en declive. Pero aquellos skinny jeans, los jeans de tu novia, esos que son tan apretados que no sabes dónde poner tu billetera, tu celular y tus llaves, esos jeans están listos. Muertos. Dales un beso de despedida. O guárdalos por si en 20 años más vuelven a estar de moda”.

Claro, porque uno nunca sabe.

Los pitillos fueron introducidos al mercado, más o menos, en los años 50. Tuvieron vida dentro de rincones alternativos hasta que un tipo de nombre Elvis Presley comenzó a usarlos sobre los escenarios, mientras movía la pelvis y mantenía los kilos a raya.

Elvis Skinny

Luego vinieron los Rolling Stones, The Ramones y una que otra banda glam en los 80. Los skinny jeans murieron antes de que llegaran los 90.

El corte regular e incluso los cortes anchos utilizados por los raperos clavaron su tumba, pero a lo Kill Bill, salieron del cajón para abrazar el nuevo siglo y toda la onda indie-lollapalooza que los hizo brillar nuevamente… para morir otra vez.

Hasta que alguien los vuelva a sacar del clóset.