Si tu vida es de esas que consiste en levantarse, ducharse, salir de la casa, sentarte en el transporte público o en tu auto, llegar a tu trabajo y sentarte -otra vez- por ocho horas mandando e-mails o sacando la vuelta en las redes sociales, para luego volver a tu casa y sentarte -de nuevo- en el sofá a ver TV antes de dormir, te tenemos noticias. Malas noticias: tus posibilidades de morir de manera prematura son un 60 por ciento mayores que las de una persona que al menos dedica una hora de su vida al ejercicio diario.

Así lo sugiere un estudio publicado en el jornal Lancet, en el cual también se asegura la inactividad de las personas causa pérdidas de 67,5 mil millones de dólares (67,5 billones en la escala inglesa) a la economía global (en tratamientos de salud) y genera más de 5 millones de muertes anuales. Como ya lo habrás escuchado antes, el sedentarismo es el nuevo tabaquismo.

Una hora de caminata rápida o bicicleta son excelentes antídotos para esta plaga, pero también se pueden hacer otras cosas que pueden ayudar a reducir los riesgos. Un ejemplo, según el profesor Ulf Ekelund (uno de los líderes de la investigación que analizó a más de 1 millón de personas) es tomarse pequeños descansos de la silla.

“Toma recreos de cinco minutos cada hora, anda a la oficina próxima, sube las escaleras, anda a la máquina de café o a la impresora y genera actividad física en tu vida diaria”