La comida y la ciencia no se llevan bien. Que los huevos son malos para el colesterol, que los huevos son buenos, que la grasa, que la sal, que el azúcar, que… Ni hablar de las bebidas alcohólicas… Que tomar es malo, que el vino tiene propiedades antioxidantes, que…

Podríamos seguir eternamente, pero hoy ponemos pausa en un estudio de la American Society of Human Genetics que intentó hacer una revisión sobre los efectos del alcohol y el tabaco en el envejecimiento, a través de los parámetros y niveles de metilación presentes en el ADN.

¿Las conclusiones?

Si fumas, sin importar la cantidad, estás condenado a un envejecimiento más rápido que el resto de tus amigos

Si bebes, todo depende de cuánto. Si no te despegas de la botella tus niveles son un atajo al cajón. Obvio. Lo sorprendente, según el estudio, es que si eres abstemio envejeces más rápido que quienes consumen alcohol de manera moderada, entre “uno o dos tragos diarios”.

Una razón menos para sentirte culpable por ese merecido trago después del trabajo.

¡Salud!