Un cronómetro. Un reloj. El smartphone. Quién lo hubiese pensado: si tienes una preocupación por tu desempeño y tienes miedo de padecer de eyaculación precoz, considera llevar a la cama uno de estos aparatos y mirar el tiempo.

Gracias a un paper publicado en el volumen 11 del The Journal of Sexual Medicine por fin existe una definición clínica unificada de lo que es la eyaculación precoz crónica y la adquirida, condición que atemoriza a los hombres y para la cual existían conceptos erróneos derivados de diferentes directrices y puntos de vista.

3 minutos es la clave detrás de la definición unificada. El comité a cargo de elaborarla revisó literatura médica y propuso una definición que considera para esta disfunción:

  1. La eyaculación que siempre o casi siempre se produce antes o dentro de alrededor de 1 minuto de la penetración vaginal desde la primera experiencia sexual (crónica) o una reducción clínicamente significativa y molesta en el tiempo de latencia, a menudo cerca de los 3 minutos o menos (adquirida).
  2. La inhabilidad para retrasar la eyaculación en todas o casi todas las penetraciones vaginales y
  3. Las consecuencias personales negativas, tales como angustia, preocupación, frustración y/o la renuencia a la intimidad sexual.

El documento también define algunos subtipos de personas que “terminan pronto” y declara que no son técnicamente eyaculadores precoces. Incluye a las personas que tienen una falta de control sobre el momento de eyaculación y a aquellos que no pueden mantener a raya la eyaculación cuando es inminente. Al respecto, el peper señala solamente que “este subtipo no se considera una disfunción sexual, sino más bien una variación normal en el funcionamiento sexual”.