¿Se puede considerar la actividad sexual como una sesión de ejercicio? Un grupo de investigadores canadienses cree que sí y que puede ser el primer paso de una vida saludable para todos a quienes les da fatiga ir a trotar o quienes piensan que jugar a la pelota es una sesión en de FIFA 14 o PES en el sofá.

Las conclusiones científicas residen en la quema de calorías involucrada en la batalla cuerpo a cuerpo. El estudio, titulado “Gasto de energía durante la actividad sexual en parejas jóvenes y saludables” y que fue publicado en Plos One, siguió a 21 parejas de Quebec, Canadá, que debían cumplir ciertas condiciones como tener entre 18 y 35 años o estar en una relación monógama por más de seis meses, entre otras. A todos se les pidió registrar su intimidad con un mini brazalete SenseWear, desde los juegos previos hasta el orgasmo de uno de los presentes. Luego, cada uno de los participantes fue sometido a una sesión de 30 minutos sobre una trotadora, en intensidad media.

El paso siguiente fue comparar el gasto de kilocalorías (kcal) entre ambas actividades. En los dos casos, el gasto de energía fue significativamente mayor en los hombres.

  • Sesión sexual

Hombres: 101 kcal.
Mujeres: 69 kcal.

  • Sesión de ejercicios

Hombres: 276 kcal
Mujeres: 213 kcal

Obviamente son números promedio y se deben considerar variables como peso y estatura. Pero lo importante para los investigadores es que la liberación de hormonas en el ring de cuatro perillas sirve como método para ponerse en forma. Es más, destacaron el feedback recibido por los participantes del estudio, quienes valoraron el elemento goce involucrado en el sexo y que no estaba presente en la trotadora.

“Estos resultados sugieren que la actividad sexual podría potencialmente ser considerada, algunas veces, como un ejercicio importante. Es más, hombres y mujeres reportaron que la actividad sexual fue disfrutó y apreció mucho más que las sesiones de 30 minutos en una trotadora (Nota XY: ¿alguien pensaría algo diferente?). En adelante, el estudio podría tener implicaciones en la planificación de programas de intervención que son parte de un estilo de vida saludable”, concluyeron.

Lo mejor de todo es que no es necesario comprarse zapatillas.