La depresión es una enfermedad silenciosa. Tanto por sus síntomas como por la forma en que la tratamos: sintiendo vergüenza de padecerla y ocultándola bajo la alfombra.

¿Lo peor? Puede ser mortal. En ocasiones, hay gente que no puede escapar de sus redes, y ve el suicidio como la única salida, dando una cachetada a los que quedamos. La depresión, por cierto, no discrimina. Puede afectar a cualquier hijo de vecino hasta una estrella de Hollywood que en apariencia tiene todo. El reciente ejemplo del actor Robin Williams es elocuente en sí mismo.

Durante la cobertura de su muerte, el conductor de noticias Shepard Smith insinuó un arresto de cobardía en la decisión de Williams. Si bien se disculpó, en el aire quedaron todas los supuestos que se dan a la hora de quitarse la vida. Que es algo cobarde, que es algo egoísta.

Pero no, la depresión ES una enfermedad. En ningún caso una decisión.

En un mundo frenético, que pone las ruedas del progreso en la productividad, sin embargo, suele ser minimizada, quizás al no ser tan evidente como algún sufrimiento físico. Pareciera que existe una burbuja donde es obligación producir y ser feliz. No obstante, la tensión notoria, sobre todo, en los cuadros de depresión masculina.

Según la última Encuesta Nacional de Salud de Chile (2011), un 25,7% de las mujeres padeció el mal, mientras que un 8,5% de los hombres. La diferencia, en teoría, es grande, pero hay diversos estudios que indican que la depresión afecta a ambos géneros de la misma forma. ¿De dónde surge la inconsistencia en las cifras? En la imagen que la sociedad proyecta sobre los hombros de los varones, en los fantasmas de una ilusión: que deben ser fuertes, que no deben llorar, que no deben ser débiles.

De acuerdo a la Clínica Mayo, muchos casos de depresión masculina no son diagnosticados por las siguientes razones:

  • Errores en su detección
  • Se minimizan sus síntomas
  • Reluctancia a discutir los síntomas de la depresión
  • Resistencia a tratamientos de salud mental

Todo se desestima bajo la endeble idea del macho proveedor.

En los dos primeros puntos, al hablar de síntomas, es necesario incluir el estrés, los trastornos de sueño, la irritabilidad, comportamientos violentos y el abuso de sustancias como signos de que algo no anda bien. El abanico es amplio y ya hemos visto lo devastador que puede ser sufrir una depresión. Pero también hay un lado esperanzador: este tipo de desórdenes mentales puede ser tratado.

No es simple, pero sean cuales sean los cánones que nos han pintado, es necesario derribarlos. Algunos pasos para vencer o mantener a raya los fantasmas de la depresión:

  • Reconocer la enfermedad, dejar de ocultarla
  • Hablar con un especialista, no encerrarte en tus propios pensamientos
  • No automedicarse
  • Alimentarte del apoyo que te dan tus seres queridos
  • Realizar actividades que fomentan la vida sana, como la practica de ejercicios o disciplinas como el yoga

Reiteramos, no es fácil, no es simple. Pero dando pequeños pasos, la depresión, tanto en mujeres como hombres, puede tratarse y así reducir su impacto en nuestras vidas.