Sufrir de disfunción eréctil no es un chiste. Hablar del cacho de paragua, de que si se para o no se para es una mochila extra para quienes cargan con una enfermedad compleja. En una sociedad hipersexualizada, no responder en la cama te vuelve una especie de bulto y objeto de injustas burlas, lo cual causa -a quienes la padecen- profundas inseguridades e incluso problemas sicológicos con los cuales es mucho más difícil lidiar.

El tema no es ligero al considerar las cifras: uno de cada cinco hombres padece algún grado de disfunción eréctil y la proporción aumenta al envejecer, al punto de que dos de cada tres machos sobre los 70 años manifiesta esta incómoda situación.

Sin embargo, lo peor es que la disfunción eréctil puede ser signo de problemas más serios que los ubicados bajo las sábanas: diabetes y enfermedades cardíacas.

En el caso de la diabetes, la manifestación de algún tipo de disfunción eréctil es casi directa. Un estudio determinó que el 89,2% de los hombres con diabetes sufre de algún problema sexual durante su vida. Eso es más de 4 hombres de cada 5. ¿Por qué? Los problemas de regulación de azúcar en el cuerpo afectan el flujo de la sangre, reduciendo la cantidad que llega al pene o la capacidad de los vasos sanguíneos que se encuentran en el lugar, dificultando una erección.

Así que ojo: si sufres de disfunción, tal vez tienes una diabetes no diagnosticada.

¿Enfermedades cardíacas? Una investigación australiana determinó que la disfunción eréctil es un elemento para predecir complicaciones cardiovasculares en el futuro. De hecho el riesgo es el doble del que tienen personas que no la padecen, sobre todo cuando esta se manifiesta en individuos jóvenes (20 años). En términos prácticos, alguien con disfunción corre los mismos peligros que un fumador o alguien con historial familiar de males coronarios. ¿La razón detrás? Los vasos sanguíneos ubicados en el pene son más pequeños que los que existen en el resto del cuerpo. Hallar problemas ahí puede ser una señal de lo que puede ocurrir en el futuro, dentro del sistema circulatorio.

vía Theconversation.com

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