¿Los años empiezan a pasarle la cuenta y ve con anhelo aquel tiempo en que todo era más fácil gracias a la juventud? Terrible, pero no se desespere. Un científico británico afirma tener el tratamiento perfecto para sentirse y verse siete años menor de lo que realmente dice su partida de nacimiento. No se trata de extraños elixires ni piedras filosofales. El secreto, en realidad, se esconde en un lugar más cercano de lo que imagina: en lo que hace debajo de sus sábanas.

Según David Weeks, antiguo director del Royal Edinburgh Hospital y quien participó en la conferencia anual de la British Psycological Society, la clave está en tener sexo de manera regular. En matemática simple, disfrutando de al menos tres orgasmos a la semana.”Mi mensaje es que hacer el amor es bueno”, prometió, en uno de los aportes más grandes en la historia de la humanidad.

Weeks afirmó que el gran beneficio del sexo se relaciona con la liberación de endorfina, una hormona que cumple diferentes funciones, entre ellas:

  • Es un químico que actúa como analgésico natural
  • Reduce la ansiedad
  • Mejora la circulación y la función cardíaca
  • Libera componentes que hacen la piel más elástica

Weeks enfatizó que estas bondades se acentúan cuando se va camino a la tercera edad. “El estereotipo de un persona vieja es que cuando ellos se jubilan, paran de tener sexo y eso no es verdad”, dijo. “La satisfacción sexual es un contribuidor mayor a la calidad de vida, ranqueando tan alto como un compromiso espiritual y otros factores morales. Así que actitudes positivas hacia el sexo maduro deberían ser vigorosamente promovidas”, explicó.

Dentro de su ponencia, el pofesional citó un estudio galés de 1997, en que se detectó que el riesgo de mortalidad prematura era 50% menor en un grupo de hombres que tenía dos orgasmos a la semana.