Andar con rifles y metralletas para arriba y para abajo, al parecer, podría tener un efecto secundario no deseado entre los soldados: la aparición de pechos. No es un chiste ni una teoría psicológica sobre cambios de orientación sexual. Es una realidad clínica vinculada a la ginecomastía, un mal que consiste básicamente en el engrandecimiento de las glándulas mamarias masculinas.

Ahora, ¿cuál es la relación entre las armas y el desarrollo de esta enfermedad? Un equipo de profesionales del Departamento de Cirugías del Hospital de las Fuerzas Armadas de Berlín se encontró con un alto número de consultas de militares, quienes sospechaban que su zona pectoral había crecido más de lo normal. Todos los casos, además, tenían un patrón común: los afectados pertenecían al Wachbataillon beim Bundesministerium der Verteidigung o, en español, al Batallón de Guardia del Ministerio de Defensa, ubicado en la capital germana.

Durante seis años, 211 uniformados fueron operados a causa de la patología, levantando la curiosidad de los investigadores. Estos decidieron poner las manos en la masa y comparar una serie de índices con individuos sanos. Las conclusiones, publicadas en este link, permitieron hallar diferencias en los niveles de hormonas en la sangre e incluso una particularidad. “Los casos de ginecomastia fueron vistos predominantemente en el lado izquierdo de los soldados”, indica el paper. De hecho, lo presentaron un 75% de los pacientes. “Una posible explicación es el impacto mecánico de las carabinas contra el lado izquierdo del cuerpo durante ejercicios con rifles”, agrega.

La causa es factible, pero aún deja una pregunta en el aire: ¿por qué este batallón presenta más casos de ginecomastia que lo normal? El estudio no responde a la interrogante. Tampoco lo hace un artículo aparecido en el sitio británico “The Register”, el cual, eso sí, entrega pistas e incluso un posible culpable:  la Karabiner 98k.

El Wachbataillon beim Bundesministerium der Verteidigung es cuerpo que cumple funciones más ceremoniales y está constantemente pasando armas como parte de sus ejercicios cotidianos. La Karabiner 98k es una de las más usadas y data de la Alemania nazi. En esto, obviamente, el virus del nazismo no tiene nada que ver, pero es posible que la estructura, el peso o la presión que genera al ser percutada tenga algún tipo de relación con el impacto no deseado en el cuerpo de los soldados.

La tesis está. Solo falta verificarla.