Hay días en que hasta el más zen de nosotros mandaría todo al carajo. O peor aún: se pondría a llorar a mares.

La vida moderna de las capitales, la competencia, no nos da tregua y hay veces en que simplemente estamos a punto de estallar debido a que nos echamos encima (o aceptamos de jefe) más trabajo y más responsabilidades de las que podemos manejar.

Si por el trabajo o la vida el grito de desesperación es inminente, llegó el momento de un S.O.S. Pero no aquel llamado de emergencia por todos conocido, sino de un Stop, Organize y Secure.

Así lo explica la consultora Whitney Johnson, co-fundadora de Rose Park Advisors y autora de “Dare-Dream-Do: Remarkable Things Happen When You Dare to Dream” (Dare-Dream-Do: cosas notables pasan cuando te atreves a soñar”, 2012). En una columna en el blog Harvard Business Review, Johnson explica que sin importar como hemos llegado a la situación que nos tiene abrumados, debemos seguir los siguientes pasos:

Stop (Parar): No escribas o digas cosas que no hayas meditado, no hagas cosas que no hayas analizado con detención. Por muy extraño o incómodo que parezca, y aunque todo indique que hay que hacer algo, cuando el momento llega hay que parar.  “Cuando paras, conservas tus reservas emocionales y físicas. Preservas tu capital político”, indica la consultora.

Organize (Organizar): Después de parar, hay que moverse. Pero no de inmediato. Primero hay que organizar, evaluar la situación y “valorar lo que tienes que hacer para recuperar la flotabilidad”. Siguiendo con la analogía marítimo-desastroza, Johnson indica que hay que preguntarse “¿A qué distancia se encuentran de la orilla ? ¿Qué profundidad tiene el agua? ¿Qué tan cerca está la tormenta? ¿Necesitas clases de natación o un socorrista?”

Secure (Asegurar): Finalmente, llega el momento de obtener lo necesario para el éxito. Para ello muchas veces es necesario estar dispuesto a pedir y recibir ayuda, algo que muchas veces nos cuesta. Abundando en su analogía, Johnson señala que ella vivió esta situación y que muchas veces estaba tratando de sobrevivir por su cuenta aún habiendo a disposición algunos salvavidas, personificados estos en un jefe que apoya y compañeros de trabajo dispuestos a ayudar. “Incluso en los ambientes de trabajo menos colaborativos, la ayuda de las personas correctas en el lugar indicado puede hacer la diferencia”, concluye y refuerza que los salvavidas pueden ser un patrocinador interno en la compañía y un coach externo.