Desde hace algunos años presenciamos un creciente interés por las células madre como un mecanismo para asegurar nuestra salud en el caso de que el médico nos diera una mala noticia. La gran promesa en los inicios, y premisa inicial, era su uso para curar enfermedades catastróficas como, por ejemplo, el cáncer.

Por eso, muchas personas comenzaron a contratar servicios de empresas especialistas en la extracción y custodia de células madres al momento de nacer sus hijos, ya que se consideraba un seguro de salud, un antídoto que sirve tanto para nuestros descendientes como para nuestro ascendientes. Las células madres pueden ser utilizadas por varios integrantes de la familia y sólo varía el porcentaje de compatibilidad con cada uno, por lo que representa una eventual solución a problemas graves de salud a futuro.

Sin embargo, combatir enfermedades graves no es el único uso que se puede dar a estas células. Últimamente, la conservación de células madres se está realizando también con un objetivo estético, ya no para enfrentar una enfermedad catastrófica sino para disminuir las marcas visibles del paso del tiempo.

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Las células madres que tienen esta propiedad son las denominadas mesenquimáticas o mesenquimales, debido a que su característica principal es su capacidad de regeneración. La célula en cuestión se obtiene del tejido adiposo con lo cual, en la actualidad, es posible aprovechar la grasa corporal que se obtienen, por ejemplo, de procedimientos como una liposucción.

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Alejandro Guiloff

Así lo indica el médico Alejandro Guiloff, director de VidaCel, el primer banco privado de células madre en Chile. Este visionario profesional indica que “la superficie del abdomen es la parte más sencilla y de buena calidad para obtener grasa rica en células madre. La capa que está pegada a la piel es donde hay más vasos sanguíneos”.

Por eso, a este tejido se le bautizó como “Oro Biológico del Futuro” por que se le asocia a la fuente de la eterna juventud y se emplea para rejuvenecer la piel de diferentes zonas del cuerpo: rostro, manos, glúteos, pantorillas, por mencionar algunos.

Lo mejor es que el uso de estas células resulta un mecanismo menos invasivo que la cirugía estética, por lo que será una alternativa ideal para quienes prefieren mantenerse alejado de los bisturí.

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Una razón más para considerar, entonces, la conservación de estas células. Porque, aunque pasen los años, gracias a ellas podremos tener una posibilidad de corregir, reconstruir o mejorar nuestra apariencia.