Tu sabes. Las cosas pueden existir durante años en la cultura oriental, africana o sudamericana y pasan sin pena ni gloria, conocidas solo para los locales o aquellos que se atreven a probar lo que sea en el lugar que visiten. Hasta que un día alguien con la influencia necesaria descubre una joya perdida en el tiempo y en el espacio y es capaz de sacarla a la luz, hacerla popular, volverla de moda.

Algo así pasó con la Sriracha: la salsa tailandesa picante que está de moda en Estados Unidos y Europa. Catalogada en la Escala Scoville (aquella que mide el grado de picante) en el número 2000 (bastante más abajo de la salsa de chile habanero, con todo respeto), se ha transformado en el complemento de cuanta comida pasa por las mesas de norteamericanos y europeos, aparece en cuanta foto de Instagram se puede tomar y viene dentro de algunas versiones de las papas Lays.

El origen de Sriracha

La salsa debe su nombre al distrito costero tailandés de de Si Racha. En esa ciudad, una señora llamada Thanom Chakkapak creo una salsa que estaba destinada solo al consumo familiar. Pero le gustó tanto a la familia, que pronto los amigos comenzaron a probarla. Y luego los amigos de los amigos.

El gusto por esta versátil salsa se volvió viral por lo que el éxito animó a la señora Chakkapak a sacarla comercialmente bajo el nombre de Sriraja Panich. Y como en toda historia feliz (¿?) de emprendimiento, en 1984 se vendió la compañía a Thai Theparos Food Products.

 

¿Cómo se prepara?

La receta original incluía envejecer todos los ingredientes durante al menos tres meses para conseguir el sabor natural. Se iba añadiendo vinagre semana a semana con el objetivo de fusionar los ingredientes poco a poco.

Como en la vida moderna todo es más rápido, las recetas actuales permiten hacerlo todo en un par de días. Para hacer una botella de 250ml necesitas 10 ajís rojos, vinagre de arroz, azúcar, sal, 250 ml de tomate frito y agua. Todos los ingredientes se dejan reposar juntos por una noche para cocinarlos al día siguiente.

 

¿Con qué se puede comer?

Con todo. Es una salsa versátil. Aunque originalmente fue creada en un pueblo costero y sus principales víctimas eran los pescados y mariscos, la gente está usando sriracha para todo. Para ponerle a la hamburguesa, para los tacos, los hot-dogs, para mezclarla con sal, preparar un salmón, con la ensalada, con el pollo. Algunas recetas incluso sugieren usarlas con almendras y con popcorn, agregarla a unos huevos revueltos o mezclarla con soya o guacamole.

 

Sriracha en todas partes

El fanatismo por esta salsa ha hecho que salgan todo tipo de productos relacionados a ella. Desde luego, un libro de recetas para utilizarla en lo que se te ocurra que se vende en Amazon por solo US$11, con otra edición específica para veganos y vegetarianos.

Pero además de eso, podemos probarla: