Hubo una época en que viajar del hemisferio norte al hemisferio sur y viceversa era un privilegio de pocos, pero el salto producto de la revolución industrial y el vertiginoso avance en el desarrollo de nuevas tecnologías ha facilitado enormemente la posibilidad de viajar largas distancias.

Precisamente un ícono de la revolución industrial fue la máquina a vapor, es decir, el tren que tuvo un glorioso pasado, pero en Latinoamérica hoy ha sido relegado a un segundo plano como medio de locomoción frente al automóvil y otras formas de movilización terrestre. Tal vez por la misma razón es que los ramales que antes trasladaban a las personas se resistan a desaparecer y hayan encontrado un nicho en el turismo.

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Volcán Chimborazo, el más alto de Ecuador.

Viajar en tren para muchos es un recuerdo de la infancia y para generaciones más jóvenes un anhelo, al ser un servicio escaso en ciertos rincones del planeta.

Si el viaje es por recónditos parajes para muchos se torna más fascinante, como sería el caso del Tour en Tren a La Nariz del Diablo, en Ecuador. Un recorrido por los nevados más altos de los Andes ecuatorianos, pasando por pintorescos pueblos y el fértil valle de la región.

Al imponente paisaje de este recorrido se le conoce como “avenida de los volcanes” bautizado así por el explorador Alexander von Humboldt quien, en 1802, se aventuró por estas lejanas tierras. Muy acertado por cierto puesto que el valle andino (400 kms.) está flanqueado por decenas de volcanes, muchos de ellos aún activos, algunos de gran altura, como el Chimborazo, y con nieves eternas.

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Recorrido por La Nariz del Diablo, Alausí.

Este tramo ferroviario comenzó a construirse en 1897 durante el gobierno del Presidente Eloy Alfaro con el objetivo de unir la costa con la sierra. Obra de ingeniería la cual se conoce como el “ferrocarril más difícil del mundo” tanto por la hazaña de trazar la línea férrea en ese lugar como por el trayecto en forma de zig-zag que deben hacer los trenes por una sola vía. Esto implica realizar el ascenso y el descenso con la locomotora incluso en reversa.

El viaje puede comenzar desde la estación ubicada en la localidad de Riobamba, rumbo al sur, pasando por pequeños poblados hasta llegar a Alausí. Pero la aventura abordo del tren empieza con el vertiginoso ascenso o descenso por La Nariz del Diablo, si se opta por prolongar el viaje hasta el pueblo de Sibambe.

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Turistas viajando en el techo de los vagones.

Hay trenes especialmente acondicionados para apreciar el paisaje en toda su magnitud desde el interior, gracias a grandes ventanales panorámicos. También hay un convoy que dispone de un vagón con balcón para no tener que contemplar el paisaje a través de un vidrio y capturar, con la cámara fotográfica, nítidas imágenes para el recuerdo. Pero en algunos trenes más básicos los turistas, a riesgo de sufrir accidentes, se suben en el techo de los carros para apreciar el entorno con total libertad.

Hay que aprovechar visitar, cuando se está en la estación de Riobamba, la localidad de Guano. Este poblado es famoso por su artesanía, pero lo que más atrae a los visitantes es el museo. Aquí se conserva la momia de Fray Lázaro de Santofimia, monje español quien llegara a la región en siglo XVI, hace más de 500 años, en misión evangelizadora. Tras esta visita hay que dirigirse a la iglesia Nuestra Señora de la Asunción, obra de este Fraile a quién también se le atribuye haber fundado el pueblo.

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Ultimo Vagón del tren con un balcón para ver el paisaje sin vidrios.

A lo largo de la vía férrea hay otros paisajes y poblados los cuales hay que ver y conocer. Por ejemplo, hay que poner atención al momento de cruzar el reforestado desierto de Palmira, la Laguna de Colta y el pequeño pueblo de Guamote donde los turistas pueden apreciar la cultura, el folclor y la artesanía que encuentran en la feria indígena como comprar algún souvenir o productos autóctonos de la región.

Como se puede apreciar, abordar algunos de los trenes que se internan en la sierra ecuatoriana es un aventura desde el momento que se ingresa en los vagones del convoy ya que se convive con los lugareños, se vibra con el paisaje, se disfruta con el vértigo del trazado y se goza de la gastronomía típica en cada estación. Los recorridos salen temprano por la mañana parando en algunas localidades donde se aprovecha para desayunar y también para almorzar.

Algunas alternativas para realizar este alucinante recorrido en tren entre el serranía y el mar:

Video del tramo entre Alausí y Sibambe, pasando por La Nariz del Diablo: