Trabajar en casa ya es una realidad para muchos profesionales independientes o para quienes, siendo parte del payroll de una empresa, pueden efectuar sus tareas de manera remota. Una verdadera bendición, si consideramos que estos afortunados se ahorran los malos ratos de viajar como sardinas dentro del Metro o que deben perder preciosos minutos de su vida y gran parte de su paciencia en una congestión vehicular digna de un cuento de Cortázar.

Pero trabajar en casa no es sinónimo de estar echado en la cama, escribiendo emails mientras ves un reality de MTV. Como toda actividad laboral, requiere de un entorno y un ambiente proclives a la concentración y con la comodidad suficiente para que alguien pueda desempeñar.

ESPACIO DE TRABAJO

El hecho de que trabajes en casa, eventualmente con ropa cómoda y pantuflas, no significa que puedas estar sentado en cualquier lugar ni acostado en la cama. Lo ideal es que armes una verdadera oficina. Es decir, un espacio dedicado principalmente al trabajo, donde tengas todo lo necesario para desarrollar tus tareas con comodidad.

Para los afortunados que tienen piezas extra en su departamento o casa, lo ideal es que utilicen uno de estos cuartos para armar este espacio. No es necesario que sea muy grande. Si no hay piezas extra, arma un espacio de trabajo en un balcón cerrado o róbale metros al living. En este último caso, puede significar que debas reconsiderar la presencia de aquel sofá gigantesco en donde caben todos tus amigos para ver los partidos de fútbol. Compra uno más pequeño y pon tu espacio de trabajo en el metro y medio que ahorraste.

MESA Y SILLA CÓMODA

Si tienes pensado que tu lugar de trabajo será la mesa del comedor… piénsalo de nuevo. Las razones principales son:

  • Probablemente deberás retirar tus cosas todos los días, a la hora de la cena. Hay veces en que una tarea no queda terminada en el tiempo de trabajo que destinaste y quedan algunas cosas pendientes. Estar sacando las cosas de la mesa para comer contribuye a tu desorden.
  • Las sillas del comedor terminarán sueltas. Cuando trabajas, te levantas, te sientas, te mueves, te echas hacia atrás. Las sillas de oficina están pensadas para eso, pero las del comedor fueron diseñadas para mantener una postura más fija. ¿Te acuerdas cuando tus padres te retaban por columpiarte en la silla? Bueno, esa es la razón.

Si tienes esa pieza extra, ese balcón que cerraste con ventanales de aluminio o ganaste territorio al living, considera la posibilidad de comprarte un escritorio y una silla de oficina. No son muy caros, puedes encontrarlos en tiendas de hogar y construcción, y los beneficios van a ser importantes.

¿COMPUTADOR PORTÁTIL O PC DE ESCRITORIO?

Depende. Si trabajas como contador llevando cuentas de clientes, quizás es más útil tener un PC de escritorio. Pero si eres diseñador, es más probable que te convenga un portátil.

La prerrogativa es tuya, pero considera este parámetro para elegir: ¿debo asistir a reuniones con clientes en las que debo mostrar mi trabajo? La respuesta a esa pregunta te ayudará a decidir. Ahora, sea cual fuere la respuesta, por ningún motivo pienses en tener dos computadores, ya que el proceso de pasar material de un lugar a otro no tiene nada de divertido ni de cómodo.

PANTALLA, MOUSE Y TECLADO

Relacionado con el punto anterior. Si elegiste que un computador portátil era lo tuyo, no tienes por qué renunciar a las comodidades de un PC de escritorio. Antes de que pienses que hay una contradicción, te explicamos: tu notebook tiene la posibilidad de conectarle periféricos: una pantalla VGA (o Thunderbolt), un teclado y un mouse (inalámbricos o por USB).

Eso significa que puedes usar tu laptop como el cerebro del computador y tener una pantalla de 21 o 27 pulgadas (ideal para desplegar planillas de cálculo gigantes o diseños grandes), un teclado más cómodo y evitar usar el trackpad.

La ventaja es que si tienes que ir a reunión, te llevas el computador. Si tienes que trabajar en casa, lo conectas a los periféricos y podrás trabajar más cómodo.

DISCO DE RESPALDO

Ya sea físico o en la nube, tener un disco de respaldo de información es vital. Considera comprar un disco duro portátil para guardar información que no estés usando de momento pero que puede ser de utilidad más adelante.

Si quieres evitar andar con discos duros o tener muchas cosas conectadas, considera el uso de servicios gratuitos de almacenamiento de la información en la nube como Google Drive y Dropbox.

IMPRESORA

A veces es necesario llevar las láminas de una presentación o un presupuesto impreso. Sea porque no habrá pantalla en el lugar o porque tu cliente es inclinado a leer las cotizaciones en el baño, aún no se ha superado esto de tener las cosas puestas en un papel.

Considera la compra de una impresora laser color o blanco y negro. El toner suele durar bastante y la calidad de la impresión es muy buena, por lo que tus entregables se verán muy bien.

TELÉFONO FIJO

Aunque no lo creas, tener un teléfono fijo aún sirve de algo. Es ideal cuando necesitas tener una conferencia telefónica, ya que la posibilidad de interferencia disminuye de manera importante. Y como no hay algo peor que una conversación interrumpida, se justifica de sobra invertir en una línea fija en tu casa.